Tengo tantas emociones atragantadas. Una de sus manos va a mi mejilla y luego se traslada a mi nuca para profundizar el beso. Muevo mis labios suavemente sobre los suyos, pero con firmeza. Mis manos toman sus hombros y sigo besándolo con ganas de desgastarle sus labios. Él chupa mi labio inferior y el beso que iba a pasar a ser dulce, rompe con eso. Ya no es dulzura lo que sus labios pretenden darme, es fuego, pasión. Nosotros sin pretenderlo somos un fuego divertido que amenaza con consumir todo a su paso. Siento como jadeo cuando me acerca más a él. Sus manos se enredan en mi cabello y me dejo llevar embriagándome de todo lo que me hacen sentir. Lamo sus labios y los muerdo. Maldición, odio que bese tan bien. Inuyasha me hace acercarme y me siento ahorcadas de su cuerpo de manera torp

