—Aún no puedo creer que tu ganarás la apuesta — me dice gruñendo luego de salir de la iglesia. Me encojo de hombros restándole importancia, de todas formas estamos casados, iugh. ¿Cómo terminé casándome con un descerebrado que le hace falta un poco de inteligente para que dejde de parecer un niño? —Debías intuirlo, soy genial idiota — menciono por lo gritarle frente a nuestro chófer: semen cauducado — aún no comprendo cómo demonios fuiste el e*****a más rápido — él acomoda el escote del vestido y me mira. —Hablas de mi Higurashi, soy lo mejor de lo mejor — aclama sacando el pinta labios y retocánsose. —Claro, y yo no estoy buena — él me mira. —Claro — alarga la O siendo claro que no me cree. —Llegamos — Inuyasha me mira. —Se supone que ahora tu sales y das la vuelta para abrirme la

