[QUENTIN] Días después: 5 de octubre Debo admitir que no me sorprendió que Keira me llamara unos días después de regresar de Barcelona para comentar algo, lo que si lo hizo fue, que me pidiera que trajera Léa conmigo, por lo que inventar un pretexto para poder llevar a mi hija a horas no adecuadas para Isabel, fue una tarea titánica, aún así lo logré y Lea iba tan feliz como adormilada a reunirse con nosotros, por lo que sospecho que tiene que ver con ese “equipo secreto” que se formó en aquel hotel de Barcelona. —Te prometo que será sólo por un ratito mi amor—le hablo a mi hija que viene tomada de mi mano mientras entramos al hotel donde Keira nos citó. —¿Al menos podré pedir una malteada o algo? —Me pregunta. —Las que quieras, sólo no muchas porque si no tu madre me va a matar.

