Capítulo 10 Aperitivo de mentiras y postre agrio parte 1

765 Palabras
Novela registrada antes derechos de autor, reservados todos los derechos. Código de registro 2405057877076 Fiel a obsesiva manera de ser, William llegó a las ocho de la noche. Y me preparé mentalmente para lo que se venía. Por ello y como si fuera mi segundo funeral en vida, pues el primero se dio cuando me casé, me puse un vestido n***o pegado al cuerpo, que resalta mi cuerpo en las partes indicadas, pero sin mostrar nada, pues me llega por debajo de la rodilla, además el escote es discreto, pero las mangas largas del mismo color pero al mismo tiempo transparentes, además recogí mi largo cabello n***o en una coleta alta y me puse un juego de pendientes y collar sencillos de oro, para lo que más resalte sea la costosa joya que adorna mi dedo desde hace seis años. Saludo al hombre como siempre, pero esta vez admito que mí mente está en otra parte, tanto que ni cuenta me doy cuando llegamos al restaurante al que suele traerme mi esposo cuando decide que es hora de que nos vean juntos. Y claro, tenía que ser a Le Coucou, su restaurante de comida francesa favorito de Nueva York. A penas soy consciente de que me estoy sentando y prefiero comenzar a jugar al modo honesto y partir de ahí para mi pesada tarea por delante, porque William ya me llamó la atención: -Por lo menos finge que me prestas atención, mira donde estamos-dice de forma susurrada el insufrible hombre. -Lo siento, discúlpame, pero tengo muchas cosas que contarte y me abruman no sé por donde empezar, pero ¿te parece si hoy ordenas por mí? Confío en tu buen gusto y yo no tengo cabeza para tomar decisiones hoy-le digo de la manera dulce y honesta que puedo mirándolo a los ojos, algo que no suelo hacer, seguido y me adentro de nueva cuenta en mi mente, mientras escucho vagamente lo que de comer y de beber, cuando el camarero, trae nuestro vino, William por fin me dice: -Habla antes de que fastidie tu actitud-. -No pretendo hacerte enojar hoy, al contrario, quiero platicar y contarte todo lo que me pasó hoy, y es algo que ni tú vas a poder creer-. -Entonces habla Aurora, sabes que no me gustan los rodeos-. -Está bien, seré directa, porque quiero algo de ti-. William la miró con interés, pues nunca en seis años le pidió algo, pero fiel a su actitud le contestó: -Así que era eso, me hiciste traerte a cenar para pedirme algo, ¿Qué será? ¿dinero, joyas o quieres que te compre un bolso Birkin especial? -. -Yo nunca te pido ninguna de esas cosas, eres tú el que las compra para mí y casi nunca las uso, a menos que salga contigo a algún lugar, así que no me reproches frivolidad ni banalidad, eso déjalo para mujeres como mi hermana, que tiene idea de lo que significa el dinero ni trabajar-respondió Aurora, evidentemente molesta, pero contenida para no arruinar esa oportunidad. -Entonces dime, ¿Qué quieres? -. -Bueno, primero escúchame y después hablas, ¿está bien? Seré rápida, mi hermano vino hoy a verme para decirme que se casa en dos semanas y yo soy la primera persona de la familia a quien le cuenta sobre su boda, y quiere que tú y yo estemos ahí, porque me pidió ser su madrina, así que quiero que me acompañes a su boda, mi familia no estará invitada, en este momento justamente debe estar con mi padre diciéndoles que se casará y no con el prospecto de esposa que ellos ya tenían en la mira, sino con una académica de Londres que viene de clase media y además no están invitados a la boda por obvias razones-. -Tenías razón en estar ida, tu hermano se volvió loco-. Dijo William con ironía, relajando su semblante por primera vez desde que llegaron. -Opino diferente, el hecho de que mi futura cuñada no venga de una familia de millonarios y (Aurora se inclinó hacia su esposo para susurrarle) cerdos de la clase alta, no quiere decir que ella valga menos, al contrario, me alegra saber que mi hermano se casará con alguien inteligente, así que quiero comprarles un regalo a los dos y que se los entreguemos en su boda, y lo otro es algo que vengo pensando desde hace mucho, pero hoy al enterarme de que tendré a una cuñada académica, mis ganas por entrar al mundo laboral se vuelven más grandes, William quiero que me des empleo en tu empresa, quiero trabajar contigo-.
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