Capítulo 12 Acción y reacción

969 Palabras
Novela registrada antes derechos de autor, reservados todos los derechos. Código de registro 2405057877076 Aurora observaba las nubes a través de la ventana del jet privado de su esposo. En silencio y sumida en sus pensamientos meditaba, mientras en la sala de conferencias del lujoso avión de su esposo, se alcanzó a escuchar una acalorada discusión con su equipo de trabajo, y de pronto, el ruido provocado por un golpe a la mesa donde estaba sentado William, sobresaltó a todos los presentes: - ¡Estoy rodeado de imbéciles! ¡Para qué carajo les pago si no pueden resolver ningún jodido problema! - Gritó a todo pulmón, el intolerante hombre a quien todos tenían miedo, pero nadie se atrevía a decirle nada. Aurora analizó la situación. Llevaban a penas una hora viajando y les faltaban seis más de tortura, no había a donde correr, a menos que se decidiera a lanzarse del avión o si se ponían de acuerdo todos, tal vez podrían lanzar a O´Connor del avión y decir que el hombre sufrió algún tipo de colapso mental, al menos eso fue lo que pensó, hasta que comenzó a escuchar el llanto de una mujer. Ella entendía bien eso. La primera vez que lloró por culpa de tan odioso ser fue en su noche de bodas, cuando abusó de ella. Y como no quería ver sufrir a nadie más y estaba comenzando su fase de “esposa enamorada” para llevar a cabo sus planes, Aurora se paró de su asiento y fue hasta la parte trasera del jet (o casi penthouse) decidida a intervenir para que nadie ahí tuviera que soportar más desplantes de su esposo. -Hola-dijo con voz dulce cuando abrió la puerta, decidió no tocar y ahorrarse el sonoro grito de William de ¡lárgate!, así tratando de verse tranquila, aunque no lo estaba, siguió adelante. -Lamento interrumpir-dijo mientras caminaba hacia su esposo y para sorpresa de todos se sentaba en sus piernas, mientras les decía: -Chicos, creo que estamos un poco tensos aquí hoy, debe ser porque no han comido, así que acabo de ordenar que les sirvan de comer, salgan y disfruten de sus alimentos, nadie puede pensar con claridad si tiene el estómago vacío- y volteando a ver su esposo, continúo diciendo: —cariño, también necesitas comer-. Pero antes de que William pudiera protestar, Aurora le dio un casto beso en los labios, con la esperanza de que no la maltratara de alguna forma delante de todos, y por un segundo, aquel hombre sin expresión aparente, dejó salir el remolino de emociones que le generaba su esposa y en un arrebato, sin importarle estar en medio de una junta, tomó la cabeza de su esposa y la besó con violencia y desespero. Aurora decidió que si habría espectáculo, ese no sería en su contra, mejor seguirle el juego y aunque se le revolviera todo, le devolvería el beso con falsa pasión. Así que le dio acceso a su boca y William lo aprovechó, metiendo su lengua en la boca de su esposa, saboreándola y deseándola más, los presentes comprendieron que era momento de salir y aprovechar la oportunidad de respirar que les otorgaba la esposa de su jefe y así, en silencio se retiraron, mientras William continuaba con la intensa sesión de canibalismo con su pobre esposa. Cuando por fin, William, cuyos brazos parecían enredaderas envolviendo el cuerpo de su Aurora, decidió que era suficiente, la miró extrañado por su comportamiento, pero no estaba enojado, sino relajado: —¿Qué fue eso, Aurora O´Connor? —preguntó genuinamente intrigado. -Yo no hice nada, solo te di un beso- respondió tímidamente Aurora, aún sentada en las piernas de su marido y sin dejar de verlo a los ojos, algo que no hacía a menudo-. -Estás actuando fuera de lo normal, cualquiera diría que te gusto, esposa mía—. -No eres feo-. —Qué graciosa Aurora. -Quiero que cambiemos, William, quiero lo que tiene mi hermano con mi futura cuñada, creo que puedo darte eso, porque eso es lo que quiero y me gustaría que me dieras lo mismo—. - ¿Y qué es lo que tiene tu hermano y que tanto quieres tú? -. -Una verdadera relación, de iguales, de compresión, de…— - ¿De amor, Aurora?, ¿ahora saliste soñadora? ¿Te estás escuchando? – dijo William que no sabía si reírse de su pequeña hada o enojarse por el atrevimiento. -Siempre fui soñadora, pero mis papás me cortaron las alas y tú pareces querer tenerme en una jaula y yo quiero volar y ser feliz, ¿por qué no podemos intentarlo? ¿Por qué no vuelas conmigo? Dime una cosa, ¿por qué me quieres a tu lado? ¿Qué sientes por mí? -No responderé a tus tonterías, Aurora-. -Sabía que dirías eso, así que yo lo haré por mí, William, eres un hombre que parece esculpido por dioses, además eres muy inteligente, pero también eres muy frío, tanto que me congelas, eres hielo y yo calor, la mayor parte del tiempo me das miedo y cada vez que quiero acercarme a ti, me da miedo que acabes conmigo, solo quiero un matrimonio normal, no más, y te agradezco lo que hiciste por mí ayer, espero que mi familia no te cause problemas, sobre todo mi hermana, no apruebo la violencia, pero se lo merecía, me sorprendió más que te golpeara de regreso, espero que después no cuente rumores mal intencionados sobre ti-. -Me tiene sin cuidado tu familia, mujer. -William, déjame darte un consejo que sé que no me pediste, pero del que te acordarás en algún momento, nunca, ni por un segundo, subestimes el orgullo de una mujer herida o traicionada, porque cuando menos lo pienses, será la mamba negra de tu vida-.
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