Capitulo 24

2609 Palabras

Vladimir Salimos del club apenas Astrid le dijo a su amiga que se iba y que yo, amablemente, la llevaría hasta su casa. Nadie sospechó nada, nadie podía imaginar lo que estaba por pasar. Pero apenas pusimos un pie en la vereda, sentí que algo dentro mío se desataba. Levanté la mano como un reflejo automático y detuve el primer taxi que vi con una urgencia que ni yo entendía. Casi la empujé dentro. Claro que no pensaba llevarla a su casa. No. Quería tenerla otra vez en mi departamento, en mi espacio, bajo mi control. Y eso me estaba desbordando. La idea de su perfume todavía en mi piel, la forma en que me había mirado antes de salir… todo eso me carcomía la voluntad. Durante el trayecto no lo soporté más. Me incliné hacia ella y la besé, con hambre, con rabia. Con necesidad. Fue un

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