Narra Airys Siento esos labios que me transportan a dimensiones inesperadas y alucinantes ser presionados en mi rostro. — Yei, tengo sueño. — expreso aun con los ojos cerrados, dándome la vuelta quedando boca abajo. Porque ayer llegamos tarde, y aun no compenso el desajuste horario. — Vamos mi dormilona. — llena de besos mi espalda. — Tenemos que disfrutar nuestra luna de miel. — Está bien, amor. — me doy la vuelta mirándolo arrodillado en la cama. Se pone en pie, alzo mis brazos lo que provoca que se ría y me levanta llevándonos hasta el baño. Entramos a la ducha, una vez sobre mis pies abro la llave. Sus brazos me rodean, su m*****o duro roza mi trasero. Su traviesa mano va subiendo desde mi vientre hasta mis senos amasándolo con destreza, luego desciende llegando a mi centro

