Recelo

2427 Palabras
Estaba muy feliz de poder despertar al lado de Dexter. Aún seguía esperando cualquier movimiento de la manada y le dolía pensar que había una posibilidad de perder por primera vez algo de felicidad. Sabía que Dexter no volvía de trabajar hasta las 18.00, y su reloj parecía demasiado frustrado de pasar de las 17:20, así que aprovechó para comprar unos cuantos caprichos y ordenar su casa, les había pedido a los empleados que lo sustituyeran en el taller, y no tenía intención en dejar sólo a Dexter hasta solucionar todo el tema con Riley. No iba a permitir que la manada le quitase la felicidad de nuevo ni a dejar desamparado a Dexter en caso de que pasara algo, así que decidió que encargar dos anillos y tratar de mantener una conversación sobre sus planes de futuro con Dex podrían aclararle al hombre el rumbo que había decidido tomar. - ¿Si? - descolgó el teléfono sin mirar la pantalla pensando que sería Dexter aunque su sorpresa fue escuchar la profunda voz de Riley. - Ya sabía que no podía hacerme ilusiones... ¿Qué quieres? - -Que vuelvas. Fácil y sencillo. O el que lo pasará mal es ese compañero tuyo… Dexter se llamaba ¿verdad? Ya te hemos dejado jugar lo suficiente por ti mismo. Vuelve. Ya.- Riley sabía cómo su voz autoritaria conseguía erizar todo el vello de su nuca. Hubo un momento en que ese tono le habría incluso puesto de rodillas ante él, pero ahora mismo había ocasiones en las que incluso se planteaba cómo había podido llegar a ocurrir eso.- Wins ya no es líder y planeo ponerme al mando. Vuelve.- La llamada se cortó dejando a Saga pensativo, había dos posibilidades: o le estaba tomando el pelo o tenía problemas. No quería volver a ser el trapo viejo que se pasaba de uno a otro como pago por favores de todo índole, no ahora que había saboreado la libertad y que parecía que pensar en tener un futuro cómo el que él siempre había soñado, no era ya realmente un sueño, sino una realidad. Mantuvo la mirada fija en su teléfono,pensando en cómo podía solucionar las cosas, y tal vez buscando la forma de alejar a Dexter de su vida, o el hecho de que Riley lo mataría sería una amenaza muy muy real. ¡Ya estoy en casa!- la voz de Dexter le erizó el vello de la nuca. ¿Cuánto tiempo había estado pensando?.- No puede ser… ¿Eso que huelo es comida tailandesa? Madre mía, cuánto te quiero…- Dex… Tenemos que hablar…- su voz salió apagada pero segura, le mataba el pensar en alejarse del hombre. Saga… Realmente no te quiero sólo porque traigas comida.- su risa inundó el lugar y me permitió saborearla cómo una explosión de frescor mental, un pequeño momento íntimo en medio de toda esta tortura.- Hey… ¿Qué pasa? ¿Puedo ayudarte en algo?- Sólo el hecho de que el hombre pensara que Saga necesitaba ayuda y se ofreciera a dársela le hizo sentir un calor en el pecho y una sensación parecida al hogar. Cambió de idea rápidamente. - ¿Sabes? Iba a mentirte y a decirte que teníamos que dejar de vernos porque estaba cansado de tí, de esa forma me dejarías ir y tú estarías a salvo.- la ceja levantada de Dexter le hizo darse cuenta de que estaba hablando muy rápido y muy nervioso y se obligó a sonreír por un segundo.- Pero no puedo… Ha llamado Riley… Ha escalado posiciones en la manada y quiere que vuelva porque planea ponerse al mando. Lo peor es que si no voy voluntariamente… Planea ir a por ti… ¿Necesito resaltar que me quiero quedar contigo?- - Oh, cielo… No necesitas resaltar nada, pero de verdad que tenemos que hacer algo con ese tío. No es que yo sea aquí Rambo o algo así pero… Saga, no puedes seguir así.- el suspiro de Dexter atravesó el alma de Saga y le hizo sentir miserable.- ¿Quién es el lobo más fuerte de la manada? ¿Riley?¿No podemos tratar de hablar con alguien más?- - Realmente no sé en qué posición estaba Riley… Los más fuertes cuando me fui éramos Gia y yo… Y ella me odia porque la rechacé…- su boca se torció ante el recuerdo de Gia dándole una bofetada y huyendo a refugiarse en otros brazos. - Puedo intentar hablar con ella a ver si me puede decir cómo están las cosas… Espero que no me pida nada demasiado horrible a cambio.- Dexter le miró con cautela mientras abría uno de los tupper de comida y lo repartía en dos platos, parecía que estaba pensando en algo y él no quería interrumpirlo. A veces, Dexter se preguntaba si iba a ser capaz de mantener al magnífico hombre o, realmente, iba a terminar por huir cuando las cosas se compliquen y decidiera que él no era lo que estaba buscando realmente en una pareja, ni siquiera estaba en buena condición para poder defenderle ante nadie, y la visión que Saga tenía de él, de hombre magnífico y especial, sólo era una etapa de soledad, que le hacía creer que estaba enamorado cuando lo que pasaba era que no quería volver a estar sólo . Tal vez podía aceptar que estaba demasiado roto y, en realidad, Dexter y él no eran nada serio ni tenían planes de futuro, tampoco se podían hacer muchos planes teniendo en cuenta que estaban buscando a Saga para volverle un muñeco s****l en manos de más de 20 hombres y tal vez alguna mujer. Hombre… La vida del lobo realmente apestaba, Dexter ni siquiera pensó en ello cuando lo vio en el taller, su mirada no delataba nada y jamás se hubiera imaginado que los seres mitológicos de los cuentos que leía de pequeño eran reales. Y tampoco pensaba que de mayor se iba a enamorar de uno. - Tan sólo el pensar las cosas horribles que planean hacer con alguien tan bueno como tú, se me revuelve el estómago.- susurró Dexter antes de darse cuenta de que había dejado el pensamiento en voz alta. Saga le observó con amor y pudo notar que la tristeza que había en el rostro del hombre se había evaporado.- Lo digo enserio Saga… Ojalá pudiera hacer más por ti, pero no soy lobo y, definitivamente, no puedo contra uno…¿Alguna vez has estado enamorado? ¿Alguien se ha decidido a ayudarte? Sufriste abusos sexuales, alguien tuvo que decidir no hacer la vista gorda….- - Pues… A ver… Estoy enamorado de tí, por supuesto, aunque imagino que te refieres en el pasado, pero… Me he acostado con hombres, y con mujeres, con fines puramente sexuales… He sufrido por amor… Y estuve enamorado de un hombre, un chico que estaba en la manada. Se llamaba Fabio… Desde luego, yo en ese momento iba de mano en mano y él nunca notó mi existencia más allá de… Para reclamar su turno conmigo, por decirlo de alguna forma.- Se quedó pensando un momento antes de poder cara de asco.- Desde luego yo no signifiqué nada para él porque seguí ahí dos años más antes de perderle de vista y nunca mostró el mínimo interés en mí más allá de un agujero para meterla… Pero… Después de eso me prometí que estaba demasiado roto para que nadie quisiera tomarse la molestia de mirarme y no podía involucrarme con un humano porque saldrían corriendo… Aunque... Bueno, tú no lo hiciste.- Dexter se quedó pensando antes de suspirar y se rascó la oreja muy nervioso, no pensaba que todo iba a dar un giro tan grande pero al final tendría que luchar si quería permanecer como estaba. Se iría a trabajar mañana y luego buscaría a Riley, antes de que todo se saliera de las manos. No podía estar siempre preocupado de que le pasara algo a Dexter, ni controlando tanto al hombre, era incómodo aunque no le dijera nada,tenía que ponerle remedio. Estaba terminando de hacer el inventario cuando tres hombres musculosos entraban a la tienda mirando en todas direcciones, buscando a algo o a alguien. Uno de ellos tenía un tatuaje de un lobo, claramente visible, en el cuello, tal vez esos eran los seguidores de Riley que comentaba ayer Saga, y eso lo puso muy nervioso. Desde luego eran demasiado grandes y demasiado musculosos para que él pudiese hacer algo al respecto. Un escalofrío le recorrió la espalda y trató de aguantar las ganas de llamar a su lobo durante el tiempo que estaba claramente visible para los otros chicos, pero, en cuanto se perdieron en el interior de la tienda, abrió el armario detrás de él y sacó su móvil. Marcó al número de Saga y dejó el móvil debajo de su libro de contabilidad donde no pudieran verlo antes de sonreírles y notar como iban hacia él. Cuando el teléfono descolgó se decidió a hablar. - ¿Puedo ayudarlos? ¿Buscáis algo en particular? - trató de mostrarse erguido mientras rezaba por qué su compañero pudiera escuchar bien el teléfono. - Sabemos que un hombre alto y musculoso viene mucho por aquí. Su nombre es Saga… ¿Lo has visto hoy? Somos sus hermanos y no conseguimos localizarlo pero nuestra vecina nos dijo que lo había visto aquí esta mañana. - el hombre sonaba muy natural y, si Saga no hubiese dormido con él ese día, en su casa, que se encontraba a más de media hora en moto de allí, les hubiera creído sin problemas. Pero estaba claro que algo no iba bien. - Lo lamento pero no… No sabía que Saga tenía hermanos, nunca me lo mencionó. Es un cliente habitual de la tienda pero precisamente hoy no lo he visto, lo cual me había resultado extraño... ¿Se encuentra bien? - jugaba muy bien sus cartas tratando de parecer interesado y desconcertado a la vez. Por lo visto el hombre le creyó y le dejó una tarjeta con un nombre y un teléfono, pero no le dio más información. Lo único que pudo escuchar es cómo hablaba con otro hombre al salir de la tienda y tuvo que esperar a que se dejara de oír el coche en el que iban para mandarle un mensaje a Saga. "Han venido dos hombres con un tatuaje de lobo en el cuello. Preguntan por ti. Se han ido sin información por mi parte. Lleva cuidado. Tquiero." Esperaba que Saga leyera el mensaje lo antes posible, aunque después de casi una hora sin respuesta, decidí contar la caja y cerrar temprano. Hoy había tenido bastante gente por lo que incluso me quedé con las propinas del tarro antes de salir, era bastante dinero por lo que lo podría guardar para cuando no tuviese tanto. Cerré la puerta y me ajusté la bufanda antes de poner la alarma y salir hacia el taller de Saga. Últimamente iba mucho por ahí y podía entender porque había invertido tanto en ese negocio: se le daban bien los coches. Y, recientemente, había podido contratar a otra chica más para estar más libre, lo cual era muy bueno. Lo que no era tan bueno era la reunión de hombres y mujeres cachas que había en la entrada del taller, había pensado que Saga no le respondía porque tenía clientes en el taller pero al parecer la compañía no era tan buena. - Anda… tú debes de ser Dexter ¿verdad? - una chica alta de pelo rubio hasta la cintura sonrió con cinismo. Era musculosa y parecía tener asco de verme. - Saga… Ya ha aparecido el humanito por el que nos dejaste tirados… - Me acerqué para verlo y lo encontré en el suelo lleno de sangre y cortes. Eran unos monstruos. Ahora lo sabía. Hervía en rabia pero no podía hacer nada realmente, no podía competir con ellos, aunque Saga me mandó una mirada de miedo, no sabía que podía hacer para que se defendiera. Salvo una cosa. Saga nunca permite que me hagan daño y, tal vez reaccionaría si conseguía que me atacasen. - Y, recientemente, me he dado cuenta de que éste humanito es bastante mejor que toda la escoria con la que tenía que hablar él todo los días… - suspiró con pesadez antes de acercarse a Saga y acariciarle la cara intentando limpiar la sangre de su labio. - Saga… ¿Sabes que te amo? - Saga asintió con rapidez antes de girarse para verlo y perder todos los colores de la cara, comenzó a negar frenéticamente pero Dexter sólo sonrió ligeramente. - Sois unos egoístas y unos desgraciados que os dedicáis a vengaros de gente que no os ha hecho daño porque carecéis de amor propio y dignidad. Y eso es muy triste. No sois capaces de ver que las personas avanzan y buscan nuevas vidas cuando las suyas se han reducido a cenizas y, aunque nos hayamos conocido por casualidad, tal vez ésto nuestro sea más auténtico que lo que haya tenido estando con vosotros. No tenéis dignidad ni sentimientos y si tengo que morir hoy en nombre de Saga os aseguro que no me arrepentiré ni un sólo segundo. - escupió cada palabra con rabia deseando poder tener algo más para defenderse que su labia, pero confiaba en que Saga pudiera resolverlo. - ¿QUÉ HAS DICHO, HUMANO? QUÉ. ACABAS. DE. DECIR. - rugió el más grande con clara intención de abalanzarse sobre él y comenzó a ver rojo cuando su cabeza golpeó la tubería más cercana. - No tienes ni idea. - Cogió aire y cerró los ojos cuando el otro hombre, que antes se reía de Saga, se transformó en un lobo gigante con intención de abalanzarse sobre él, esperaba cualquier ataque a pesar de que estaba seguro de que iba a morir con el primer golpe, pero el impacto nunca llegó. En cambio Saga estaba delante suya como el magnífico hombre que era dispuesto a defenderlo a toda costa, consiguió evadirse de dos de ellos antes de sujetar a Dexter y salir corriendo de allí. Estaba goteando sangre y cansado, pero se detuvo dos calles más adelante jadeando por el esfuerzo. - Dexter... Tu cabeza... Dios Santo, hay mucha sangre, cariño... -Saga usó su camiseta para detener la hemorragia en la parte superior de la cabeza de Dexter, sintiéndose fatal por permitir que saliera herido. - Lo siento tanto cariño. - - Bueno... Al menos ha servido para que me des un apodo cariñoso. -Dexter rió con alegría en su rostro.
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