Sometida

1006 Palabras

—Que me parece que me descubrió. Ayer escuché una conversación y si me disculpas debo salir. La sorpresa en su rostro fue una pintura digna de museo. Trágica, dramática, casi poética. —¿Quéee? Espera… ya… tranquila. No quiero que pienses eso. He venido para quedarme contigo todo el día —dijo él, acercándose como si eso solucionara algo. —No puedo —respondí de inmediato—. Debo ir al trabajo. Sí, no voy a dejar el trabajo por él, aunque me esté dando todo. —¿Trabajo? —repitió con tono sarcástico, como si yo no tuviera derecho a vivir fuera de su órbita de mentiras. —Sí. Trabajo. Y es mejor que te vayas. Que no aparezcas por aquí. Tu mujer puede aparecer en cualquier momento. Se quedó callado. Y ese silencio me dolió más que cualquier palabra. ¿Ahora sí se calla? ¿Ahora sí no tiene na

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR