Me siento a esperar. — ¿familiares, del señor Eidan? — doctor, ¡soy su esposa! — señora, necesitamos donantes de sangre. — ¿cuántos? — unos veinte. —Haré unas llamadas mientras yo voy donando, ¿cómo está él? Muy mal, el golpe en la cabeza es muy fuerte, debe estar preparada para lo peor, varios trozos de vidrios se le encajaron en el cuerpo y está muy golpeado, me temo que el señor no llevaba el cinturón de seguridad puesto lo que hizo que su cuerpo se golpeara más fuerte la tengo que dejar. — gracias, por la información doctor, marco el número de la casa y le pido a la nana que envié a todos los empleados que pueda, luego cuelgo y llamo a Tamar. — hola, Fernanda, ¿qué paso? — disculpa la hora, pero mi esposo tuvo un accidente de tránsito y está grave en el hospital,

