Capítulo 18: Secretos de la Alquimia

2677 Palabras
Nota: primer capitulo de la semana. No olviden darle like, comentar, y compartir. Saludos especiales a Naiara Salgado Nuñez, XPow3, y Yo Tambien. La siguiente semana, regresamos a dos capítulos por semana. Intrigado por el comentario de Wu. Helios, escuchó atentamente su explicación. Mientras Hao, se recuperaba en su despacho. En palabras de Wu. Era una tarea bastante difícil. Encontrar una habilidad en específico en el sector comercial. Esto es debido mayormente. A cómo el comercio de habilidades, era manejado por las tiendas de magia. Para estos negocios. Era mejor la compra personal, por lo que no ofrecían servicio de compra digitales. La razón de esto. Era principalmente. El obtener invitaciones de cámaras comerciales. O el escalar posiciones, si ya pertenecían a una. Nadie respetaba a una tienda, que no tenía un flujo constante de clientes. Por si esto fuera poco. Los pocos negocios que contaban con sitios web. Subían solo una parte de su catálogo de habilidades a internet. Los productos de mayor calidad. No eran publicitados. Ya que esta información. Era solo para clientes leales, y de gran riqueza o estatus. Además, al guardarse esa información. Evitaban instigar al robo. Debido a que muchas personas, que no podían adquirir legalmente una buena habilidad. Pero tenían las capacidades necesarias. Tratarían de poner sus manos en ella. Mediante el robo. Una práctica, que hasta hace unos años era bastante común. Por lo que los dueños de tiendas de magia. Preferían mantener sus mejores productos, en trastiendas. Un lugar dedicado, solo a sus mejores clientes. Por todo esto. Buscar una habilidad. Se convertía en una tarea bastante agotadora. Ya que se debía ir tienda tras tienda. Revisando el catálogo físico de habilidades. No obstante. Eso no significaba que el comerciante fuera a mostrarte sus mejores productos. Solo podrías ver, lo que tenía para el público común. Lo mejor estaba reservado para sus clientes especiales. Si eras una cara nueva. Aunque alardearas de tu riqueza. No se te daría ningún trato preferencial. A menos que hicieras las compras necesarias. Para demostrar, que realmente valías ese trato. Los comerciantes no eran estúpidos. Preferían vender sus productos a un cliente fiel, que a uno pasajero. Ya que estos clientes, eran los que mantenían un flujo constante de ingresos a su negocio. En el pasado. Helios, nunca había abordado la idea de comprar una habilidad. Desconociendo completamente, toda esa información. Ahora qué lo sabía. Le dolía la cabeza. De solo pensar lo complicado que sería adquirir una habilidad, a través de las tiendas de magia. Especialmente las habilidades tipo suerte. Ya que su número era bajo, y tampoco solían ser muy populares. Por lo que tendría qué visitar personalmente, docenas de tiendas. Si quería hallar una buena habilidad. Lo que desperdiciaría, mucho tiempo y esfuerzo. Pero no solo esto. Si no que tendría que formar buenas relaciones con los comerciantes. Si deseaba adquirir habilidades útiles y poderosas. En este punto. Sentía que su búsqueda. Se había convertido, en encontrar una aguja dentro un pajar. —Entiendo. Ahora dígame ¿A qué punto quiere llegar? ¿Cómo pueden ayudarme? — El holograma de Wu. Vio al asistente que llevó a Hao, a su estudio. —Trae el token de la cámara de comercio. El que le entregué a mi primo, la última vez que estuve en su tienda— —¡Pero señor, ese token!— replicó el asistente. — ¡Que lo traigas, he dicho! — expresó, iracundo. Ante la desobediencia del empleado. —Si, si, si…Ahora lo traigo— soltó el asistente. Asustado por el comportamiento de Wu. Saliendo de la habitación. El asistente, regresó un par de minutos después. En sus manos cargaba una bandeja metálica. Sobre está, yacía una especie de tableta; hecha de mármol verde. Sus dimensiones eran 12 CM de alto, 7 CM de ancho, y un grosor de 2 CM. En la superficie de la tableta. Podía verse grabada, la imagen de una serpiente enrollada; y en uno de sus ojos, sobresalía una extraña perla. Como último detalle. En la parte superior de la tableta, había una perforación. Por donde pasaba un hilo de seda rojo, atado a una etiqueta dorada. En la etiqueta, se leían las palabras "Cámara Serpiente Verde". —No entiendo ¿Qué es esto? — Helios, miro la tablilla. Sin comprender cuál era su significado —Esto joven Helios. Es un token de la cámara de comercio "Serpiente Verde". Una cámara de comercio del anillo medio. Su uso principal es para el comercio. Sin embargo. Gracias a que nos encontramos afiliados a la asociación de comerciantes en ciudad Nitfril. Este token, tiene grandes beneficios. Aunque no lo parezca. Esta tableta. Es un dispositivo de intercomunicación. Conectado a la red privada de comerciantes. A través de esta red. Los comerciantes compartimos información, e inventarios de nuestros productos. Incluso nos permite realizar convenios y alianzas con otros negocios. Sin la necesidad de ir personalmente— — ¿Y esto es lo que podrá ayudarme? —Por su puesto. Con este token. Podrá navegar en la base de datos. De las habilidades registradas por las tiendas de magia, pertenecientes a la asociación de comerciantes. Esto le facilitará mucho la búsqueda. Ya que podrá verificar la información, de alguna habilidad que le interese. Sin tener que acudir directamente a la tienda. Luego, cuando haya elegido una habilidad. Puede apartarla con el token. He ir a la tienda a adquirirla— —¿Cómo sabrán que yo fui quien apartó la habilidad?— pregunto dudoso. —Esto es fácil. Solo deberá mostrar el Token— —¿Incluso podré ver los productos, que no son para el público? Me refiero a las mejores habilidades— —Si. Podrá ver todo el catálogo de habilidades de cada tienda. Incluso los productos selectos y de alta gama— —Pero me los venderán. Digo ¿no pensaron que robe el token o algo parecido? Puedo apartar un producto. Pero al final. Ellos pueden negarse a venderlo, después de mirar mi apariencia— entendí que usaba ropa común. —No debe preocuparse por eso. Aunque no lo crea, la cámara "Serpiente Verde". Tiene un buen estatus en el anillo medio. Siempre que muestre ese token, en cualquier tienda registrada en la asociación de comerciantes. Deberían tratarlo como un cliente VIP. Además podemos registrar los datos de su brazalete en el token. Por lo que imposible, que piensen que es robado— —Esto parece ser muy valioso ¿Planea entregármelo, así como así?— —No es tan valioso. Como un futuro convenio comercial— —Lo del convenio, lo pensaré. Pero tomaré el token. Realmente, me será de mucha utilidad— Concentrado su energía mental, en la tablilla. El ojo de la serpiente resplandeció. Inmediatamente. Una pantalla espiritual color verde, se desplegó frente a él. En ella, se podía ver el catálogo de muchos productos. Entre ellos armas, alimentos, productos de alquimia, y habilidades, entre muchos otros más. Controlando la pantalla con su mente. Una idea llegó a la cabeza de Helios. Quizás ahora podría encontrar unos libros, que desde hacía mucho tiempo había estado buscando. Libros sobre alquimia. —Dígame Wu ¿Es posible encontrar con este token, libros de alquimia?— —Mucho me temo. Que eso es imposible— —¿Por qué? — preguntó Helios, curioso. Se le hacía extraño que en ninguna biblioteca y librería. Hubiera libros relacionados a la alquimia. Especialmente en la biblioteca militar. Era como si este conocimiento estuviera limitado al público. —Los libros de alquimia occidental. Solo pueden adquirirse en academia de alquimia, torres de alquimista, los gremios de alquimia, y directamente en la asociación nacional de alquimistas. El motivo de esto. Tiene que ver con políticas gubernamentales, del continente Quilia. Debido a que la alquimia, es considerada de gran importancia para la exploración de laberinto. Su conocimiento debe ser controlado. Para evitar que espías extranjeros. Sustraigan este conocimiento, y beneficien a otras naciones con sus avances en alquimia. Dicho control, quedó a cargo de la asociación nacional de alquimistas. Quien se encarga de regular las academias, gremios y torres de alquimista— —Y entonces ¿Los talleres de alquimia qué? — —los talleres de alquimia. Suelen ser abiertos por alumnos egresados de las academias de alquimia o, por aprendices de las torres de alquimista. Y, aun así. Estos se encuentran regulados, por la asociación nacional de alquimistas— —Dígame, Wu ¿Usted pertenece a una academia de alquimia? — Ahora que entendía, por qué no podía encontrar libros de alquimia. Necesitaba información sobre las academias de alquimia. —No. En mi caso es diferente. No práctico la alquimia occidental, si no la oriental— —Wu, pensara que soy ignorante. Pero desconozco la alquimia oriental ¿Acaso es muy diferente a la alquimia del continente Quilia? — —Es como el cielo y la tierra— explicó. — La alquimia que se practica en este continente. Es una que abusa de la ciencia y la tecnología, para compensar sus fallas. Mientras que la alquimia, que practicamos en el continente Azur. Es un proceso de alquimia, que se ha perfeccionado de generación en generación. No dependiendo de la ciencia, si no de la magia— —¿Qué puede hacer la alquimia oriental que la occidental no pueda?— le intrigaba entender, esas dos corrientes tan diferentes de alquimia. —Mientras ustedes hacen pociones. Nosotros hacemos píldoras; con el doble del efecto. Ustedes fabrican armas encantadas. Nosotros encantamos armas. Ustedes crean circuitos alquímicos en cristales, a través de máquinas. Nosotros cargamos hechizos dentro de runas, que dibujamos con pincel. Ustedes crean armas que combinan ciencia y magia. Pero nosotros creamos Ítems mágicos. Una técnica, que en este continente apenas está en desarrollo. Todos los ítems mágicos que utilizan, son reliquias sacadas de laberintos. Por eso muchos occidentales viajan al continente Azur, para adquirir nuestros ítems. Diría más. Pero creo que eso fue suficiente— las palabras de Wu, denotaban cierto orgullo personal; por los logros de su gente. —¿Cómo aprendió alquimia usted?— —Pertenezco a una familia, con una larga historia de alquimistas. La alquimia está en mis venas, por así decirlo. Cuando alcance la edad de 10 años. Mi abuelo determinó, que tenía lo necesario para aprender alquimia. Por lo que él fue mi maestro. Y me enseñó los secretos de la alquimia familiar. Así como las fórmulas y procesos, desarrollados por mis antepasados— —Me interesa la alquimia oriental ¿Hay alguna forma, en la que pudiera aprenderla? — por lo que había escuchado. La alquimia oriental, sonaba mucho más prometedora que la alquimia occidental. —Al igual que en el continente Quilia. En el continente Azur. Los conocimientos de alquimia, son valorados como un tesoro nacional. Por lo que se encuentran regulados por la federación oriental de alquimia. Ellos no tienen los conocimientos de alquimia, ni tampoco los proveen. Solo regulan y protegen a las familias de alquimistas. Para evitar, que esté conocimiento sea robado por extranjeros— —Entonces. Creo que es imposible, que pueda aprender alquimia oriental— —Esto no es estrictamente verdadero. Puedo aprenderlo, bajo dos condiciones— —¿Qué clase de condiciones?— —La primera, es ir directamente al continente Azur. A veces en las familias de alquimista. Nacen niños sin talento para la alquimia. Es entonces, cuando las familias reclutan aprendices. Con la finalidad de mantener el negocio, y el legado vivo. Creando alquimista fuera de la familia. Mientras nace un digno sucesor. Durante este periodo, usted pude presentarse como candidato. Se le realizará una prueba. Y si demuestra algo de talento. La familia lo acogerá, y lo educará. No obstante. Deberá firmar un contrato almo. En el que servirá a la familia por 100 años como alquimista. Y además deberá unirse a la federación oriental de alquimia. Acatando todas sus reglas y normas. Después de esos 100 años. Será libre de irse, e incluso podrá abrir su propio taller. Pero no podrá realizar o, utilizar fórmulas alquímicas de la familia que lo acogió. Ya para ese momento, debe haber desarrollado sus propias fórmulas. — ¡100 años! Eso es demasiado para mi ¿Cuáles son las otras condiciones? — a Helios, le pareció demasiado absurdo ese método. Se trataba de renunciar a su libertad, durante 100 años. Jamás podría estar de acuerdo en algo como eso. —Cásese con la hija de una familia de alquimistas. Luego, sométase a la prueba de talento de alquimia. Si tiene talento. La familia le permitirá aprender. En este caso. No firmará ningún contrato. Pero, aun así. Deberá registrarse en federación oriental de alquimia. Como m*****o de la familia, deberá acatar sus normas y leyes. Podrá trabajar únicamente en los talleres familiares. No se le permitirá abrir uno propio. Y cualquier fórmula o conocimiento de alquimia, desarrollado por usted. Le pertenecerá a la familia. Además, siempre deberá velar primero por los intereses y las necesidades de la familia, sobre sus propios deseos e intereses personales— —Literalmente, es casarse con la familia ¿No es así? — Los métodos que utilizaban las familias del continente Azur, para proteger sus conocimientos de alquimia. Eran demasiado opresivos para su gusto. No se veía firmando lealtad por 100 año. Ni mucho menos casarse, y perder su libertad— —Si realmente le interesa aprender alquimia oriental, puedo ayudarlo— —Enserio— se emocionó por las palabras de Wu. —Si. Verá. Tengo una sobrina, como de su edad. Es algo regordeta, y un poco llorona. Pero le aseguro que será una buena esposa. Su madre la ha criado bien. Incluso puedo interceder por usted. Para que se lleve acabó rápido el matrimonio. Y pueda usted entrar a la familia Fan, sin el menor problema— —Gracias Wu. Pero eso no será necesario— le frente de Helios, sudaba de preocupación. Nunca imagino que la propuesta de Wu, sería desposar a su sobrina. Para unirse a la familia Fan. Y así aprender alquimia de ellos. Originalmente. Cuando Helios, se planteó la idea de ser alquimista. Lo hizo considerando la poca información que conocía de ellos, a través de la televisión y el internet. Sabía que fabricaban pociones, armas, y elementos encantados. Además, conocía, que solían ser muy cotizados por muchos grupos, gremios de cazadores, y organizaciones. Más, sin embargo. Desconocía, que se encontraban regulados por asociaciones de alquimia. Tampoco sabía, que existían más de un método de alquimia. Siendo una verdadera revelación, la alquimia oriental. Ahora que entendía muy poco, de lo que realmente significaba ser un alquimista. Tendría que replantearse, si estaba tomando la decisión correcta. Helios, suspiro con divagación. Debido al miedo que tuvo durante muchos años. Creado por la condena de Atrofus. Se había encerrado del mundo exterior, y de las personas. Por miedo a encontrarse por error con uno de los 10 elegidos, de aquel dios. Sabía que su apariencia no era la misma. Pero el simple hecho de recordar, las últimas palabras del dios. Lo hacían temer por su propia vida. Orillándolo a tomar decisiones, que podrían aumentar su supervivencia. Tales, como unirse a una secundaria militar. He inclusive, la idea de convertirse en alquimista. Estuvo en línea, con ese deseo de supervivencia. Ahora las cosas habían cambiado. Su divinidad, le otorgaba cierta confianza sobre su futuro. Tal vez, ahora que tenía dinero. Podría incluso plantearse, el dejar ciudad Nitfril. Y escapar a una ciudad más grande. Dónde pudiera expandir sus horizontes. Entendía, que le hacía falta conocer el mundo. Anteriormente no tenía los recursos, para considerar siquiera está idea. Pero ahora las cosas eran diferentes. El en cierto modo, era diferente. Sintiéndose menos apático con la vida, y con sed insaciable de aventura. Quería explorar ese mundo, y no solo quedarse con la visión que tenía de ciudad Nitfril. El escuchar sobre la alquimia oriental. Lo había impulsado a desear conocer con sus propios ojos, el continente Azur. No solo eso. Tal vez, por primera vez en la vida. Podía aspirar a ser algo más, que un simple alquimista.
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