*+* El auto se detuvo suavemente frente al edificio, el sonido del motor al apagarse parecía un susurro en el silencio tenso que había entre Iván y yo. Aún sentía el calor de la discusión, las palabras que habíamos intercambiado revoloteando en mi mente como mariposas en una tormenta. ¿Cómo había llegado todo a esto? Soy una tonta, es obvio que todo lo que sucede es porque yo quise. —Violet... —Su voz era más suave ahora, casi vulnerable. Me giré hacia él, esperando lo peor, pero lo que vino me tomó completamente por sorpresa—. Lo siento. Lo miré, atónita. Iván no era el tipo de hombre que pedía disculpas con facilidad. Su mandíbula estaba relajada ahora, su postura menos rígida. No podía evitar preguntarme si esto era parte de su juego, pero sus ojos, oscuros y profundos, parecían gen

