Iván me observó, y su sonrisa se ensanchó al verme aceptar el trago. —Eso es lo que quiero ver —dijo, acercándose nuevamente, su voz, un susurro mientras inclinaba su rostro hacia el mío—. Una mujer que sabe lo que quiere, y que no tiene miedo de tomarlo. Sentí cómo su aliento cálido rozaba mi piel, y por un momento, todo lo demás se desvaneció. Estábamos solos en esa enorme mansión, y la sensación de peligro y atracción se mezclaba de una manera que era tan irresistible como mortal. Pero justo cuando sus labios se acercaban nuevamente a los míos, me detuve, levantando una mano para mantener algo de distancia. —Iván —dije, mi voz más firme de lo que esperaba—, no estoy segura de a dónde lleva todo esto, pero… Él me interrumpió, tomando mi mano suavemente y bajándola con una sonrisa qu

