Después de estar por varios minutos embistiendo sus caderas con fiereza, nuevamente alcanzaron el clímax del placer de su amor tan inmenso y fuerte, quedaron abrazados, totalmente satisfechos de la hermosa labor vivida. Después de algunos minutos se quedaron dormidos, las emociones de esos días habían sido intensos y agotadores, el haber culminado ya con la historia de Matías había creado un relax entre ellos causando un deseo de dormir sin querer despertar en varios días sin ser molestados. Después de estar un rato dormidos, ella despertó primeramente y él al sentir que ella se movía inquieta, con voz somnolienta Gianni preguntó: — ¿Qué tienes amor? Ella respondió: — ¡Tengo hambre! — ¡Oye ahora que recuerdo no he comido nada, amor mío, así que vayamos a comer algo por allí— dijo él

