En esa mansión había túneles de escape y bóvedas donde en su tiempo se almacenaba el vino, con el paso de todos esos años habían hecho reformas de todo tipo y una de las bóvedas se convirtió en una especie de baño romano solo por capricho de Viktor, era su lugar especial para relajarse y fue ese mismo lugar al que llevo a Gia para meterla en el agua; antes de salir del cuarto la envolvió en una toalla y él se puso una bata para ahorrarse tiempo cuando estuviera frente a la piscina termal, que su cabello tuviera sangre seca era de menos, pagaba mucho por el mantenimiento de ese lugar y no le importaba mucho, al entrar mojo las ropas y cuando estuvo sentado le quito la toalla a ella. – ¿Dónde estoy? – pregunto Gia en un susurro. – Estas en aguas termales bajo la mansión. – respondió Viktor

