Llegaron a la nueva casa cerca de las cuatro de la madrugada y Gia estaba completamente noqueada por el sueño más toda la cantidad de medicamentos que le habían puesto, fue fácil para Viktor llevarla a la cama e irse de casa porque debía resolver asuntos pendientes con el hombre que intento matarla, si con el abogado habían hablado a la primera, estaba más que seguro que con él iban a ser una cantante de ópera. Gia no despertó hasta las siete de la mañana y lo hizo con mucha pereza olvidando las desgracias ocurridas por la noche, apenas abrir los ojos vio unas telas celestes que impedían que la luz del sol llegara a ella directamente, estaba acostada boca abajo en el centro de una enorme cama redonda con muchos cojines, se dio la vuelta y vio en el techo acolchado un bonito candelabro, gir

