Termino de vendar la mano de Viktor y había sido tan cuidadosa como la primera vez que le curo alguna herida, su corazón estaba latiendo muy rápido con el nerviosismo que provocaba una mirada intensa clavada como un puñal y que la bata había quedado muy abierta no ayudaba mucho, casi se alcanzaba a ver su hombría y ahora sentía curiosidad de ver el material que tenía, obviamente no eran miserias, pero no se atrevió a dar el primer paso; Viktor había notado como Gia le estaba viendo después de terminar su labor, sabía que no se iba a atrever a tocarlo y por eso es que le tomo una mano para llevarla a su entrepierna haciendo que ella saltará alejándose rápidamente. – ¿No era lo que querías hacer? – pregunto con una sonrisa burlona. – No... – se volvió a acercar con cautela – Ya te curé lo

