Sonrío internamente, mientras veo a mi padre abrir y cerrar la boca, como si no fuera capaz de creer que he aceptado su voluntad sin chistar. Por supuesto su asombro es justificable, hasta hace apenas unos minutos me había mostrado reacia y rebelde, pero todos los que estamos presentes en este lugar tenemos un motivo y un interés que nos mueve. Y no veo a ninguno de ellos intentando revelarlos. Entonces… ¿Por qué yo debería revelar mis motivos para aceptar esta boda? Al final de todo ganará quien mejor sepa mover las piezas en el tablero. —¿Aceptas? —lo escucho preguntar, mientras lo miro intercambiar miradas de complicidad con Benedict, que continúa sonriendo complacido por mi respuesta. —Es lo que dije, ¿esperas que me arrepienta? —le pregunto y él niega inmediatamente. —No, por supue

