Ya habían pasado varios días desde aquel día en el que salió de aquella jaula, cuanto más Scarlett paraba con él se daba cuenta que no era malo pero sí que tenía problemas de ira, lo había notado y también que era muy perfeccionista, por lo que ya sabía de sobra de que tenía un transtorno pero no sé había atrevido a preguntarle, le parecía gracioso todo esto, había leído tantos libros de chicos malos que siempre tenían algún transtorno o enfermedad mental, pero nunca creyó vivirlo a carne propia, y como había prometido él nunca hasta ahora no la había vuelto a meter en aquella jaula y agradecía aquello, porque sino sería ella la del trauma y eso no sería lindo
—¿Qué te gustaría cenar?- le preguntó Jason mientras revisaba unos documentos, lo poco que sabía era que no, no era ningún criminal, y él se lo había demostrado, mostrándole un montón de documentos y ella había suspirado de alivio, no quería luego estar metido en algún otro secuestro por culpa de otro bando criminal, ok, ella veía muchas novelas y series, ya se había creado toda una historia alocada
—¿Pasta?- sugirió ella, era muy fan de la comida italiana, le gusta mucho y él se había dado cuenta de eso porque ayer habían cenado lasaña, y no se quejaba, le gustaba pero él prefería la comida griega, si, raro pero le gustaba, así que cada quien con sus gustos
—Me parece bien- había dicho finalmente y se había sumido a un profundo silencio, él aún esperaba paciente de que ella le dijera, ya solo le queda una semana y tres días a su hermana y faltaba reunir pruebas, o bueno él ya se había adelantado pero facilitaría mucho más las cosas si Scarlett se abriera un poco más a él pero bueno él ya se había prometido de que no la obligaría a nada que ella ni quiera
Habían pasado aquella tarde riéndose y conociéndose un poco, aunque no mucho solo lo esencial, ella ya le había dicho que criminal no era por lo que se había interesado en cual era su trabajo, él ya le había dicho que tenía un montón de empresas de petróleo e electricidad, pues él tenía origen árabe, se habían besuqueado y había habido coqueteo pero no había pasado a más pues ella no quería llegar a más, no se sentía aún muy segura y él respetaba eso pero estaba a punto de perder la paciencia, él ya sabía que seguro ella se imaginaba que tenía problemas de ira pero era todo lo contrario, no lo tenía solo que el asunto era que a él no le gustaba que le pasarán por encima, y ella no debía ser la excepción
RIN
RIN
RIN
RIN
RIN
RIN
Y en el séptimo fono respondió gruñendo, no había visto el número por lo que respondió agresivo
—Hermano, ¿Qué pasó?, ¿Te olvidaste que quedaste conmigo para hablar de algunos asuntos?- Jason maldijo, se había olvidado de que lo había llamado para pedirle unos consejos, él tenía ciertas dudas por haberle secuestrado y no sabía si estaba listo para dejarla ir o si de alguna manera debía volver a meterla en aquella jaula para que no se vaya de su lado, ok no, necesitaba irse un rato, o enserio la volvería a meter en aquella jaula del terror
—Voy para allá, espérame en el restaurante de Karol. Estaré allí en quince minutos- le dijo Jason a su amigo y colgó miró a la joven dama frente a él y ella le miró confundida
—Vuelvo para cenar, hay piscina. Disfruta del día, está hermoso- ella le miró sorprendida y él le sonrió y salió corriendo de ahí
¿Acaso él iría a ver a otra mujer?, había pensado la joven peliroja. Ella negó de inmediato con la cabeza, no, él no lo haría, hacía solo hace poco que le había dicho que le quería a ella, no podía ser tan cara de palo, ¿O si?
Ella se mordió el labio y por primera vez prefirió hacerle caso, tenía razón el día era hermoso y que mejor que refrescarse en aquella lujosa piscina, aún se estaba preparando mentalmente como rogarle para que la deje libre, cada día que pasaba se volvía un martirio para ella, cada día que pasaba su hermana pasaba en aquella horrenda cárcel vestida de franjas naranjas, y aunque lo último no venía al caso, ella como diseñadora gráfica no se veía imaginando a su hermana vestida con aquellos ropajes, ay no, hasta ya se imaginaba los lloriqueos de su hermana, pero lo importante era aquel bebé que estaba esperando, y rogaba que su hermana le esté perdonando su demora, hubiera querido que fuera distinto pero por culpa de su calentura eso estaba pasando pero... ella no se arrepentía, en realidad se sentía única, por qué cuando él le tocaba la hacia sentir única, y aunque ella no quería admitirlo, le gustaba mucho sentirse así, tan amada, tan querida por alguien, él a su manera la hacia sentir especial, sin embargo ella sabía qué aquello se convertiría en un amor enfermizo, eso no era una maldita novela en la que la secuestrada se enamora de su secuestrador, aquello era imposible, y debían evitar eso de una vez, no podían dejarse llevar por aquellas emociones, debía evitar eso a toda costa, aquello no terminaría bien si se iniciaba de esa manera, y debía alejarse... de alguna manera, ella no quería terminar enredada en aquello, y esperaba de todo corazón que él lo entendiera cuando ella se armara de valor para decirle.
Subió corriendo a su habitación y escogió un bikini color rojo fuego con puntos negros y de dos piezas, se lo puso y sonrió a su reflejo en el espejo, ella lo sabía se veía hermosa y no había nadie quién le dijera lo contrario, aquel color resaltaba su piel pálida y hacía más llamativo su cabello, sonrió otra vez y salió corriendo hacia abajo para luego dirigirse al jardín trasero, aquel lugar tenía una enorme piscina parecida a esas piscinas olímpicas pero más lujosas
Volviendo a Jason, ya se encontraba con su amigo y tenía el rostro enrojecido por haber llegado corriendo, miró hacia todos lados y vio como su amigo alzaba la mano y pronto se dirigió hacia él, ambos se dieron aquel abrazo de hermanos y luego se sentó frente a él
—¿Y bien?, ¿Qué es lo que te tiene tanto en las nubes como para que te olvides que tu mismo me invitaste para vernos aquí?- Jason se rió y negó, estaba por hablar pero justo en ese momento llegó Karol, la dueña de aquel lugar tan prestigioso por su deliciosa comida y bueno... también era su ex amiga con derecho, pues él la había dejado desde hace un buen tiempo, pues Karol había terminado por confesarle sus sentimientos y él no sentía más que en aquel momento atracción s****l por ella, y tampoco sentía ninguna emoción de cariño hacia ella y tampoco s****l, pero no podían juzgarlo en su momento, ella era una delicia, aquella mujer poseía grandes tetas y ni hablar de su culo, era algo rellenita pero lo demás era lo importante, además tenía labios carnosos y ojos color avellana y sobre todo era rubia, hace meses las rubias habían sido su debilidad y ahora lo era una pequeña de un metro sesenta y cinco y peliroja y de grandes ojos azules, aquella pequeña sí que le volvía loco
—Jason, es bueno verte. ¿Qué les sirvo?- les sonrió a ambos pero miró coqueta a Jason, él le ignoró y miró la carta
—Yo quiero lo de siempre, ¿Y tú?- le preguntó a su amigo, este le miró confundido, era la primera vez que frente a él no le coqueteaba a Karol ¿Acaso se había perdido algo?
—Mmm Karol, bueno también quiero lo de siempre- dijo Adán Jones, el amigo de Jason. Ella le sonrió decepcionada y asintió, la rubia le dolía como le trataba y no era para menos, ellos habían acordado nada de sentimientos de por medio y ella había sobrepasado aquella barrera y se arrepentía porque a pesar de haber pasado cinco meses ella aún tenía sentimientos hacia él y no sabía cómo detener aquello, era obvio que él nunca había sentido nada por ella más que deseo s****l, ya se había saciado y eso era todo, pero tampoco podía ser una perra ella también se había servido bien por él, y ella aceptaba su culpa, ambos lo habían jurado y ella había roto aquel juramento y ya ni siquiera eran amigos
—¿Qué fue eso?- preguntó su amigo aún mirándolo confundido y curioso a la vez, eso había sido extraño. Sabía que su amigo no era así, tenía fetiches extraño, pues él sabía de... aquella jaula, pero luego de eso él siempre trataba a las mujeres como se lo merecían pues su amigo tenía descendencia árabe y habían leyes que en su comunidad defendían a las mujeres, ojo en la comunidad que él había crecido, por qué en las otras si que eran machistas, y nunca había visto a su amigo tratar tan borde a una mujer y mucho menos a Karol que era su amiga desde la universidad y él no era esos por lo que había sucedido algo si o si
Él le sonrió, sí que habían sucedido varias cosas y era eso de lo que quería hablarle a su amigo, Adán le miró desconfiado y alzó una ceja
—De eso era lo que quería hablarte- le dijo Jason a Adán, este asintió aún sorprendido por aquella actitud
—¿Y bien? ¿Por qué trataste así a Karol?- le preguntó mientras colocaba ambas manos encima de la mesa, Jason le imitó y le sonrió triste
—Karol pasó la raya, así que es mejor no hablar con ella por ahora, debe alejar aquellos sentimientos que tiene por mi, no es bueno para ella, yo no siento nada. Y debe entender- Adán asintió pero luego le miró incrédulo para luego señalar el lugar
—¿Y te parece que venir acá es lo mejor para ella?- le preguntó incrédulo, Jason hizo una mueca. Eso no lo había pensado, de hecho se había olvidado por completo de ella y solo lo recordó un poco cuando mencionó su nombre pero era por qué estaba apurada y necesitaba hablarlo con alguien de este tema
—Se que no fue la mejor decisión pero lo dejamos hace cinco meses y de lo que realmente te quiero hablar es mucho más importante- le dijo desesperado y Adán entendió que aquello era más importante que aquella mujer que tenían a solo unos metros de ellos
—Conocí a una hermosa peliroja en..- pero su amigo obvio tuvo que interrumpirlo
—Espera espera, ¿Peliroja?, ¿Qué a ti no te van las rubias?- Jason le miró mal, no le gustaba que lo interrumpieran por lo que bufó y negó
—Ahora me gusta aquella peliroja, ya no rubias. Solo aquella peliroja, bueno te seguía diciendo, resumiendo todo, yo bueno tuve una noche muy candente con ella y... la terminé por secuestrar y luego ella me hizo enojar y... terminó en la jaula... mmm desnuda y bueno ahora está libre en mi sala o creo que está en la piscina refrescandose- su amigo le miró sorprendido y luego miró hacia todos lados y justo en ese momento se estaba acercando Karol por lo que se terminaron callando
—Aquí tienen, sus comidas preferidas. Disfruten- ellos asintieron y se quedaron callados, ella les sonrió incómoda y se fue, se preguntó si estarían hablando de ella, se había demorado un poco a propósito pero ellos aún seguían callados, terminó por hacer una mueca y se dirigió a la cocina. Hombres, después de todo siempre serían precavidos cuando había una dama cerca
—¿Me estas jodiendo?, ¿Secuestrar?, ¿Qué te crees?, creciste en una comunidad en donde una mujer tiene sus derechos, ¿Y te dices seguidor de la fe?, no sé si decepcionarme o sentirme horrible por ser tú amigo- Jason hizo una mueca y agachó la cabeza, era cierto. Hasta él mismo se sentía asqueado, él nunca había obligado a ninguna mujer a hacer nada que ellas no quieran, de hecho aquella jaula empezó por un fetiche por alguna de ellas pero claro eso su amigo no sabía, no había tenido el valor para decirle
—Lo se lo sé, y me arrepiento tanto pero... ella tiene algo que la hace tan especial y... tengo que me diga que nunca más me quiere volver a ver- se mordió el labio nervioso y pronto sintió un nudo en el estómago y poco a poco se le fue yendo el apetito
—Pero nada, si yo fuera ella quisiera estar muy lejos de ti. Ahorita mismo estaría tomando un avión hacia otro continente con tal de no verte, eso aberrante hermano, hasta para mí. Yo no te voy a decir lo que quieres escuchar, te voy a decir lo que tienes que hacer y lo primero es que la debes dejar libre y rogar para que ella no te denuncie por qué si fuera yo, te mandaría a unos treinta y cinco años de prisión y lo haría ahora mismo, pero quiero querer que no la has maltratado y mucho menos abusando de aquel poder- él asintió y le miro ofendido
—Nunca haría eso, solo bueno... solo la desnude y la dejé allí y Alá es testigo que no hice nada más que ella no quisiera- su amigo asintió y apretó los labios
—Eso espero amigo, eso espero- había dicho y hablando con él había entrado en razón, debía dejarla libre. Y no dudaba de que su amigo le mandaría a la cárcel y no era para menos, su amigo era fiscal de la gran corte de Polonia, y no dudaba de que su amigo haría eso pues se sentía orgulloso de tener un amigo tan defensor del derecho de las mujeres y que sobre todo le decía lo que debía hacer y no lo que quería escuchar. Realmente se sentía bien afortunado, ya tenía una decisión fija y rogaba que ella le quisiera perdonar, realmente lo rogaba mucho