J. Jungkook
Jueves, medio día. Estoy sentado junto a YongSun en el autobús de vuelta a la ciudad.
La chica estaba mirando directamente la pantalla de MI celular al pendiente de tocar todas las teclas en el Piano Tiles. Cuando falla, maldice en voz baja y me entrega el celular con una sonrisa.
Enserio, ¿no se cansa de sonreír?
- He perdido, es tu turno- dice al notar que no he tomado el celular de sus manos.
- No quiero jugar- digo removiéndome en mi lugar y cerrando los ojos.
- Oh vamos Jungkook, ¿que no te aburres aquí?
- Me aburre cuando hablas mucho- suelto, y sólo abro un ojo para ver su reacción.
Y adivinen que estaba haciendo. Si, sonriendo; como siempre.
- ¿Por qué sonríes tanto?- pregunto un poco anonadado.
- ¿Es malo hacerlo?- me responde con otra pregunta.
- No, pero siempre lo haces. Siempre sonríes pase lo que pase... ¿Nunca estas mal?
- Si, casi siempre- responde haciendo un mohín con su boca, pero rápidamente se recupera y muestra sus dientes en una sonrisa- pero eso no es motivo para no sonreír.
Quizás si tenía razón, pero su vida no era tan complicada como la mía.
Mire hacia la ventana esquivando su mirada -y obvia sonrisa-. El paisaje pasaba tan rápido que tenía poco tiempo para ver cada detalle.
Conecté mis auriculares a mi celular y le puse play a la música para así perderme en ella.
Lentamente en dejé llevar por la melodía que sonaba en mi oído y caí dormido.
(...)
No sé cuánto después, gracias al golpe que me di con la ventana, me desperté.
Sentí un peso en mi hombro izquierdo y me moví suavemente para no despertar a YongSun que yacía dormida a mi lado.
Su recto y lizo cabello caía sobre su rostro tapándolo casi por completo. Sus labios estaban entreabiertos y del color pálido que los caracterizaban.
Me sentí extrañado al darme cuenta de que la estaba inspeccionando, no sé por qué lo hacía, pero se veía tan relajada durmiendo.
El autobús debió haber pasado por un bache provocando que todo en el anterior diera un brinco y haciendo que la chica a mi lado de despertara.
- ¿Dónde vamos?- pregunto mojando sus labios.
- No lo sé, desperté hace poco.
- No quiero llegar a casa, no aún- murmura volviendo a mi lado pero yo la detengo.
- No te vuelvas a dormir- digo aun sosteniendo su cabeza con mi dedo índice- Te dará jaqueca.
- Pero aún tengo sueño, y si llego a casa Nana no me dejará dormir- dice haciendo puchero.
- ¿Por qué no te va a dejar dormir? Estas cansada, es lógico que duermas.
- Pero a Nana no le gusta que duerma- dice aún con voz adormilada- Déjame dormir solo un poco más.
- No, ahora no. Cuando llegues a tu casa.
- ¿Que no me escuchaste? Agh, de que vale. Se me ha quitado el sueño.
Volví a mirar por la ventana y noté que ya estábamos en la carretera principal, eso significa que no tardaríamos en llegar.
- No sé para qué me despiertas si no me hablas y me aburro- se quejó YongSun.
- Te dije que te dolería la cabeza si dormías mucho, y aún más si estás en un autobús.
- ¿Y qué? Eso ya es común- y de un momento a otro se puso nerviosa- Quiero decir que...yo, o sea Hum...
- Estas actuando más rara de lo normal, YongSun- digo recibiendo un golpe en la nuca de su parte.
- Baboso- murmura mirando hacia otro lado.
- ¿Por qué no quieres llegar a casa?- pregunto al recordar lo que dijo hace un rato.
- ¿Hum?- dice YongSun levemente confundida por mi pregunta.
- Lo que dijiste... Hace un rato- me explico.
- Oh, eso. Es que encuentro que Seúl es muy aburrido, o que mi vida es muy monótona.
- Pero hay varías cosas que puedes hacer.
- Tu lo dices porque llevas menos de un año en Seúl y puedes conocer lugares nuevos, conocer gente nueva...uff.
- ¿Para qué voy a querer conocer gente nueva?
- Hum, no lo sé. A veces suenas como un asocial.
- No soy asocial.
- He dicho que suenas como uno- moduló- No que lo seas.
- Como digas- dije restándole importancia.
En realidad yo tampoco quería llegar, ya que eso significaría hacer lo mismo de todos los días, ir a clases, escuchar las lamentaciones de los mellizos porque nuestro padre casi no para en casa, las constantes peleas con Jenna. Y recordar eso me había tenido de mal humor todo el día.
- Mira, ya estamos llegando- dice YongSun tirándose sobre mi para tener una mejor vista.
- Lo sé- digo removiéndome bajo ella.
Y efectivamente, estábamos llegando.
El autobús giro a la derecha y se detuvo.
La profesora Lee anunció que debíamos bajar e ir por nuestras cosas en una fila ordenada.
Pero nadie hizo caso a eso, puesto que todos corrieron por el estrecho pasillo empujándose entre ellos y así poder bajar.
Tuve que sujetar a YongSun porqué estaba a punto de salir de la parte donde estábamos, pero si lo hacía
-conociéndola- caería y quién sabe qué le pasaría está vez.
- ¿Quieres que te aplaste esa manada de adolescentes?- espeté.
- N-no- dijo algo aturdida.
Yo igual lo estaría si fuera ella. Es como si un lado protector me saliera cuando estoy con ella.
Cuando ya casi no quedaban chicos, bajamos y fuimos por nuestras cosas.
A lo lejos divisé a Seoyeon mirando fijamente a YongSun, y eso provocó que mi sangre hirviera.
Pasé mi brazo derecho por los hombros de YongSun y está se sobresaltó.
- ¿Q-que haces?- musitó nerviosa.
- ¿Por qué te pones nerviosa, YongSun?- esquivé su pregunta con otra.
- N-no estoy ner-nerviosa.
- Oh créeme, si lo estás.
- ¡N-no!- dijo separándose de mí.
Tomó sus cosas y caminó pasando de mí.
- ¡YongSun! - la llamé- Hey, YongSun.
Al notar que no respondía a mis llamados tomé mis cosas rápidamente y fui tras ella.
- Hey, no te enojes- dije tomándola por la muñeca- Sólo era una broma.
- No me gustan tus bromas- dijo apretando sus labios.
- ¿Vamos a casa?
- ¿a tu casa?- preguntó confundida.
- Si YongSun, a mi casa. Los mellizos estarán felices de verte.
- ¿Podré jugar con ellos?- pregunto alegre.
Y ahí está, la YongSun de siempre, infantil y torpe, que siempre sonreía no importa qué.
(...)
Abrí la puerta y dejé a YongSun entrar primero.
Escuché rápidos pasos acercándose y supe quién sería.
- ¡Myung!- dije al ver al pequeño abrazado a mis piernas.
- Hyung, te extrañé mucho.
- Y yo a ti ¿Dónde está...- me detuve al escuchar la chillona voz de esa persona.
- ¡Myung, mamá ha dicho que no hay que abrirle la puerta a extraños!
- ¿Te parece que soy un extraño?- grito desde la puerta.
Nuevamente se escuchan pasos rápidos y chillidos de alegría.
- Jung... ¡Sunshine!- grita al ver a la chica a mi lado.
Oh miren, llegas a casa después de tres días y tú hermanita prefiere a una chica en vez de a mí, que soy su hermano.
- Hola ChooHe- dice YongSun arrodillándose a su altura.
- ¡Mamá, la novia de Jungkook vino a casa!- grita Myung.
- ¿YongSun?- se escucha la voz de Jenna en el segundo.
- No soy su novia- dice YongSun toda sonrojada.
- Appa, te extrañé mucho- dice ChooHe aún sin soltar a YongSun.
- ¿Ah sí? No se nota- al decir eso ella literalmente se lanza sobre mí y YongSun niega sonriendo con la cabeza.
- Celoso- murmura la chica mostrando su lengua.
Yo solo sonrió al notar su infantilismo sujetando a ChooHe que cuelga de mi cuello y Myung aún abrazado a mis piernas.
- ¡Jungkook! ¿Como estas? Pensé que llamarías pero no lo hiciste, y no respondías mis llamadas, eso me tenía bastante preocupada. ¿Te pasó algo? ¿Quedaste sin saldo? ¿Sin batería?
- No, nada de eso- respondo seco.
- Oh, l-lo siento- murmura apenada y mira a YongSun- Sunshine, linda. Hace tiempo que no te veía. ¿Como has estado?
- Hola- dice mostrando su típica sonrisa- estoy bien, gracias por preguntar señora Jeon.
Jenna se tensa por lo que dijo YongSun y se me queda mirando por un momento.
- Sólo dime Jenna- dice mirando hacia el suelo- ¿Quieres algo? Puedo hacer algo delicioso si gustas.
- Est...
- Ella está cansada- interrumpo a YongSun.
- Oh, si quieres puedo prepararle a la habitación de huéspedes.
- Eso es...
- No- vuelvo a interrumpir- estaremos en mi habitación- digo para luego llevar conmigo a YongSun.
Subo lo más rápido que puedo por las escaleras, sin importa los quejidos de la chica que viene tras de mí.
Entro a mi habitación junto con YongSun y cierro la puerta de un portazo, tiro el equipaje de ambos el suelo y me lanzo a la cama.
- ¿Me explicarás porque te comportas así con Jenna?
- No- respondo sin más.
- Eres único. No me dejas responder nada y literalmente me arrastras para luego encerrarme junto contigo en una habitación ¡Y no me explicas nada!
- ¿¡Y por qué debería hacerlo!?- grito levantándome.
- ¿¡Crees que es muy normal hacer lo que tú haces!?
- Entiende algo YongSun, no me importa lo que digas ¿Comprendes? No-me-importa.
- ¡Eres insoportable! ¿Sabes qué más?- dice tomando sus cosas del suelo.
- ¿Qué haces?- pregunto observándola.
- Tú una vez me dijiste que no dejara que la gente me tratara como basura, y eso es exactamente lo que hago ¡Me voy de aquí!
Observo como su cara está roja de cólera y sale de la habitación cerrando la puerta tras ella.
Podría ir tras ella, podría pedirle disculpas, podría decirle que lo siento.
Pero no, no cederé mi orgullo por una chica. Nunca lo hice y no lo haré ahora.