EMMA: — Mamá no llores. — No te preocupes hija no lloro por lo que ese idiota dijo, es algo hormonal. — La cara de los niños se ilumina de una forma que da miedo, Dios podría jurar que ellos saben de mi embarazo. — Lo que dijo ese idiota no debe de importarles, él no es feliz y solo busca lastimar a los demás, solo espero... que se mantenga lejos de nosotros. — Dios por favor que no sea el padre de mis hijos, o me hará la vida imposible. — ¿En qué piensas mamá? — En que no almorzamos, que les parece unos hot dog. — Si. — Bien y daremos un paseo por el parque, después los llevaré con Noha, aunque... — ¿Que mamá? — Anoche hablé de algo que a él le duele mucho, fui muy insistente y ¿qué pasa cuando uno insiste demasiado? — Termina con la paciencia del otro. — Correcto Donato, se

