Las reinas se coronan, cuando el rey está listo para arrodillarse.

1565 Palabras

Dominic  El humo de los puros flotaba en el aire, impregnando el salón con el hedor de poder, traición y violencia contenida. Las sombras de los candelabros alargaban los rostros de los hombres sentados alrededor de la mesa, haciendo que sus expresiones fueran aún más frías, más letales. Y en el centro de todo, yo. Seamus se recostó en su silla, con su copa de whisky en la mano, como si estuviera disfrutando de un maldito espectáculo. —Así que, pakhan, ¿quieres mi apoyo? —dijo con sorna, inclinando la cabeza. —Tienes bolas, lo admito. Pero hay una diferencia entre tener bolas y tener lo que se necesita para liderar la Bratva. Mantuve la calma. No porque no quisiera volarle la cabeza allí mismo, sino porque quería que se ahogara en su propia arrogancia antes de hundirle el cuchillo.

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