Ariel.
No se por que su trato fue indiferente me sorprendí de su manera, de su actitud, de su manera de ser de ahora, ella no era así y por eso me sorprende.
—Ahora que regreso ella quieres andar tras sus faldas ¿verdad? ya no me amas—. Cerré mis ojos, amor esa palabra nunca se la he dicho a ella no me sale tan fácilmente como lo hacía con Arely.
Subí al auto sin despedirme de ella, no pude concentrarme en mi trabajo, cargar ese bebé y soltarlo me dejó un vacío enorme, además me ha dejado con una gran incógnita, ¿quien es el padre?, podría ser yo o podría ser su amante, se que una vez no nos cuidamos pero ya para que si íbamos a ser marido y mujer además queríamos tener hijos tan pronto como fuera posible.
Además lo que ella dijo en la cena que su padre estaba muerto para ella me dejó un sin sabor de boca, lo sentí como si me lo estuviera reprochando a mí, además que ella se crió sin un padre y ese niño no debía pasar por ello.
Regrese a su casa y la verdad no se porqué lo hice, debí regresar a mi apartamento y dejar de ser tan masoquista, pero necesitaba saber si ese bebé era mío, había una pequeña posibilidad de que si y en el fondo de mi corazón tenía la esperanza de que si fuera así.
Al entrar escuche el llanto desconsolado del bebé no lo pensé y entre a la habitación lo tome en brazos empecé a mecer lo y de pronto dejo de llorar, me senté en la cama, si Arely no me decía quien era él padre yo lo averiguaría por mi mismo, solo habían dos formas de saber que ese bebé era mío una de ellas es la prueba de DNA y la otra era esa mancha que todos los Valmiera tenemos, pero antes de lograra mi objetivo ella me interrumpió...
Arely.
Después que el médico me dijera que si puedo viajar me emocioné tanto, al fin me iría al lugar donde siento que pertenezco, no pensé quedarme mucho tiempo además, que si los padres de Ariel se enteran que estoy en la ciudad querrán saber todo, cosa que no se como explicarles y como ellos trabajan aquí sera mejor que me marche de este lugar lo antes posible.
—¡Arely!—. Y hablando del Rey de Roma.
—¡Señora Camila!—.
—No te reconocía estás cambiada—.
—Supongo que se debe al embarazo—.
—Estabas embarazada—. Asiento. —Como estás después de lo que pasó no volvimos a saber de ti—. Me abraza al igual que yo a ella.
—Estoy bien, he aprendido ponerle mi mejor sonrisa a todo, incluso ante la noticia del compromiso de su hijo con mi hermana—.
—No estoy de acuerdo con ello, pero ya Ariel es bastante mayorcito para andarle reprochando las cosas—.
—Si se que usted es de las pocas madres que se meten en los asuntos de su hijo, tengo que irme—. Intento Zafarme de esta situación en si.
—Arely espera, tomemos asiento después de ese día no pude hablar contigo, pero ahora si quiero saber todo, sabes muy bien que siempre te vi como una hija y aún me resulta imposible creer que le fuiste infiel a mi hijo—. Empuje el coche hasta una de las mesas.
—La verdad ni yo entiendo que fue lo que pasó señora Camila, no vi nada en esas fotografías que me diera un indicio de que sus argumentos y acusaciones fueron ciertas—.
—¿Que había en esas fotografías?—. Suspiro y le empiezo a contar lo que vi en esas fotografías, donde estábamos y con quien...
—Te creo Arely, se que no eres de esas chicas—. Mira a mi hijo. —Es un hermoso niño ¿como ésta que te dijo el medico?—.
—Él esta bien, el médico dice que todo esta bien a pesar que nació unas semanas antes pero no era mucho la diferencia—.
—¿Él es el padre?, ¿es hijo Ariel no es así?—. La miro con los ojos abiertos de par en par hasta creo que mis ojos se van a salir de órbita.
—¿Qué..
Susurro casi sin aliento, siempre fui como un libro abierto para mi ex suegra.
—Arely si no es de mi hijo de quien más va ser, no creo que días después o antes te hayas acostado con alguien cuando siempre has sido una chica muy responsable—.
—Yo..
—No necesitas afirmar lo que ya se, puedo cargar a mi nieto—. Asiento automáticamente.
Lo tomo en brazos, lo miro detenidamente y sonrió, seguimos hablando de los cuidados que debo tener con su nieto y que ella como su abuela me ayudará en lo que necesita, le platique que me iré mañana o talvez en la noche, dijo que mejor en la mañana para que no lo expusiera, además le di la dirección de mi domicilio…
—Señora Camila por lo que más quieras no comparta la información que le acabo de dar con nadie se lo pido—.
—Pero sabes bien qué Ariel necesita saber la verdad—.
—Ya para que, quiero que él sea feliz—.
—Pero no así Arely, además dudo que mi hijo sea feliz con tu hermana cuando te sigue amando a ti—.
—Si me amara como usted dice no hubiera creído en esas fotografías y hubiera hablado conmigo personalmente y no me hubiera hecho pasar por la humillación que me hizo pasar ese día—. Digo esto con un gran nudo en la garganta. —Se que Ariel debe saber que este es su hijo, pero es mejor cerrar este ciclo y que muera aquí, por más que tengamos algo en común no quiero sentirlo atado a mi por un hijo—.
—Respeto tu decisión Arely pero aún así debes decirle Ariel que tienen un hijo en común, solo piénsalo por el bien de mi nieto no dejes que tu enojo te domine—.
—No lo hace señora Camila, usted no sabe cuantas veces lo llame para que él fuera parte de la etapa del desarrollo de nuestro hijo y nunca contesto, la única razón que dejó una vez fue que no lo molestara más y cambio de número, además llame a su hogar y nadie atendió mi llamada y si lo hacían me colgaban al escuchar mi voz, y sabe lo que cree su hijo que mi bebé es hijo de mi supuesto amante y lo va seguir creyendo, y si lo cree yo no quiero que someta a mi hijo a una prueba de ADN, yo no voy a pasar por esa humillación y mucho menos mi bebé—.
—Te entiendo perfectamente estas en todo tu derecho, pero al menos dale la oportunidad de saber que él es el padre, no te digo que lo hagas hoy pero tampoco dejes pasar el tiempo—.
—Gracias señora Camila lo pensaré—.
—Se que eres una mujer justa y que tomarás la mejor decisión, ya tengo que regresar pasaré a tu casa cuando salga—.
—Okey no vemos—. Subí al taxi que me llevará de vuelta a casa.
Al llegar a casa acomodo a Josiah en la cama como no tiene cuna debo ponerlo en la cama, toma una ducha rápida y salgo envuelta en una toalla, al salir me quedo estática al ver esa imagen que me imaginé cuando hacíamos planes de nuestros hijo.
Toma uno de sus bracitos donde se ve apenas la marca de los Valmiera, una furia incontrolable recorre mi cuerpo.
—¿Que haces con mi hijo?—. Grito furiosa y se lo arrebató de las manos.
—Yo lo escuché llorar y vine a verlo—.
—El llanto le ayuda desarrollar sus pulmones lo hubieras dejado—.
—Además pensé que te había sucedido algo—.
—Ja como si en verdad te preocuparas por mi—.
—Si me preocupo por ti Arely más de lo que debería y no debería pero no puedo, lo he hecho desde que me enteré que te habías aventurado sola en otro estado, te fuiste sin familia sin nada—. Lo miro detenidamente y niego.
—No estaba sola lo tenía a él—. Niego no se ni por qué le doy explicaciones. —Sal de aquí no vaya ser que tu prometida piense cosas que no son—.
—Arely por favor dime ¿quién es el padre? por favor te lo pido—. Trago grueso.
Miro a mi hijo y lo miro a él, se que mi hijo algún día me preguntará por su padre, hasta podría enojarse conmigo por quitarle el privilegio de tener a su padre, pero tampoco quiero que sepa que su padre es el esposo de su tía, que va pensar de mí. —En verdad quieres saber ¿Quién es él padre?—. Asiente. —Su padre e...
¿En verdad creen que Ariel se merece saber que él es el padre de ese bebé?.
¿Será que Arely si le dice la verdad?.