CAPÍTULO CUARENTA Y CUATRO. - Hola amor. – dice Thomas al entrar al cuarto donde estaba descansando Lara, quien estaba llorando. - ¿otra vez llorando? – le pregunta sentándose a su lado y al mirarla nota que sus ojos están hinchados de tanto llanto y que la pena que lleva en el alma es inmensa - ¿cómo quieres que este si no tengo a mi pequeña conmigo? – le habla con su voz quebrada – ya no doy más Thomas. – y lo abraza, pero él ríe y esto la desconcierta. - ¿qué es lo gracioso? – le pregunta sin poder hablar por los espasmos y sollozos. – estoy con el alma en un hilo ¿y tú ríes? ¿Qué clase de perdona insensible eres? – le pregunta desconociéndolo y negando con su cabeza ¿qué le sucedía? - ¡pasa! – grita y ella no entiende solo lo mir ay mira hacia la puerta,

