Los días siguientes transcurrieron con una tensión latente entre Tefany y Gerald. Gerald había decidido concentrarse en el trabajo y en sacar la empresa de la quiebra, una tarea que también ayudaba a Tefany a distraerse. Ambos se sumergieron en sus labores, buscando una forma de redimir su compañía. La oficina estaba llena de actividad cuando Diego regresó al país, decidido a ayudar a recuperar a la empresa de la quiebra. Con él llegó Carla, una joven y atractiva secretaria que había contratado para asistirlo en sus labores diarias. Carla era eficiente y encantadora, lo que pronto atrajo la atención de los empleados de la empresa, incluido Gerald. Tefany había asumido el rol de secretaria de Gerald, una tarea que la mantenía ocupada y cercana a él, pero también le permitía observar las d

