Dos días después, Diego organizó una cena romántica para Tefany en una playa privada. La luna llena iluminaba el cielo, y el sonido de las olas creaba una atmósfera mágica. Una mesa elegantemente dispuesta con velas y flores los esperaba, mientras la brisa marina acariciaba suavemente sus rostros. Después de una cena deliciosa, Diego tomó la mano de Tefany y la llevó a un rincón más apartado de la playa, donde una manta estaba extendida sobre la arena fina. Se sentaron juntos, observando el mar y disfrutando de la tranquilidad del momento. "Tefany," dijo Diego, mirándola a los ojos, "estos últimos días han sido increíbles. No puedo imaginar mi vida sin ti." Ella sonrió, acariciando su rostro. "Diego, estar contigo ha sido lo más maravilloso que me ha pasado. Quiero hacer de esta noc

