Kian Toco la puerta. A los minutos ella me abre. Me mira con sorpresa y antes de que diga algo, hablo yo. - Lo siento, ¿si? - digo. Me mira aún más sorprendida. - No pienso antes de hablar y algunas veces me arrepiento de lo que digo al segundo de terminar la oración. Y por más que quiera, no iba en serio. - ¿Eso quiere decir que cuento contigo mañana? - dice. - Cuantas conmigo mañana... y siempre Liv. - digo. Hace una sonrisa apenas. - ¿Quieres pasar? No tengo whisky, pero tengo algo de vino. - ¿Acaso no deberías estar en tú despedida de soltera? - digo. - ¿O ya no se hace? - No estoy para esas tonterías. - dice. - No quiero admitirlo, pero ya pase los 30 Kian. - Y que lo digas, mi espalda ya empieza a molestarme. - digo. Ahora si se le forma una sonrisa real. Abre más la

