CAPÍTULO DIECIOCHO Rómulo caminaba pavoneándose por el sendero del bosque, siguiendo al Wokable, que caminaba con unos andares extraños, con su túnica verde brillante, dando saltos por el bosque tan rápidamente que era difícil seguirlo. Si había algo en lo que Rómulo desconfiaba más que este Wokable, era este lugar, el Bosque Carbonizado, que él siempre había evitado a toda costa, dada su reputación. Aquí los árboles crecían cortos y gruesos, las ramas retorcidas se extendían por los senderos en todas direcciones, y estaban vivos en maneras que otros árboles no lo hacían. Se rumorea que se habían tragado a hombres enteros. Mientras Rómulo miraba con recelo, vio pequeños grupos de dientes incrustados en algunos de los troncos, abriéndose y cerrándose perezosamente. Aceleró su paso. El Bo

