CAPÍTULO VEINTICINCO Thorgrin iba montado sobre el lomo de Mycoples, levantándose de la cima del altiplano y finalmente volando otra vez, en picado, dirigiéndose hacia el Este, al campamento de Andrónico. El segundo sol ahora estaba bajo en el cielo, ya que le había tomado a Thor todo el día convencer a Mycoples para que se moviera, se levantara y volara de nuevo. Mycoples volaba a regañadientes, volando en círculos gigantes, acercándose un poco, y luego dando vueltas, alejándose, chillando conforme avanzaba. Thor no podría entender su comportamiento. Nunca la había visto así. Podía sentir su profunda indecisión en avanzar, y no podía evitar sentir una premonición. ¿Ella estaba viendo un futuro que él no podía percibir? Thor miró hacia abajo y, contra la puesta de sol espectacular que a

