Los días siguientes estuvieron llenos de una tensión palpable que parecía impregnar cada rincón del territorio de la manada Luna de Oro. Cada m*****o sentía el peso de la incertidumbre que los acechaba, y el ambiente se volvía más denso con cada amanecer. Kael estaba constantemente ocupado, organizando patrullas adicionales y reforzando las defensas del territorio. Se veía agotado, pero su determinación no flaqueaba. Pasaba horas entrenando a los guerreros más jóvenes, enseñándoles técnicas de lucha y tácticas de defensa que podrían marcar la diferencia si el peligro se presentaba en su puerta. Sky, por su parte, se enfocaba en cuidar de Jaden, pero sus pensamientos estaban lejos de encontrar paz. Cada vez que cerraba los ojos, las visiones volvían con más fuerza, casi como un sueño lúcid

