La llegada de Jaden no fue como Sky había imaginado. Desde el momento en que supo que estaba embarazada, un torbellino de emociones la invadió. La maternidad la llenaba de dicha, pero también de incertidumbre. Los poderes que fluían por la sangre de Kael y de ella misma no eran los de simples humanos, y sabía que su hijo heredaría algo más grande que ellos mismos. El día del parto llegó como un presagio. La mañana comenzó tranquila, con el viento soplando suavemente entre los árboles que rodeaban su hogar. Sky había estado sintiendo contracciones leves desde la noche anterior, pero no quiso alarmar a Kael. Él ya estaba lo suficientemente preocupado, vigilando los límites de su territorio después de la guerra con la manada de Hierro. Sin embargo, al amanecer, las contracciones se intensifi

