Capítulo XXVII: Sombras y visiones Desde pequeña, había sido testigo de visiones que parecían pertenecer a un mundo más allá de mi entendimiento. Estas visiones no eran simples sueños, sino manifestaciones vívidas de una realidad paralela que mi mente capturaba sin explicación. A lo largo de mi infancia en el orfanato, estas imágenes eran mi refugio, mi escape del día a día. Siempre aparecían como sombras de la luna, templos antiguos y figuras enigmáticas que parecían estar fuera de lugar en mi vida cotidiana. Recuerdo que, en las noches de insomnio, me despertaba con hojas de papel llenas de dibujos que no podía recordar haber hecho. Los dibujos eran de una luna brillante y etérea, un templo antiguo lleno de detalles intricados, y una mujer hermosa y enigmática con un aura que parecía r

