Prólogo La señorita Amelia Halsey miró la pista de baile y frunció el ceño. Este era su baile de presentación, y ella era una alhelí (tipo ramo de rosas). ¿Podría su vida ser más triste? Debería ser la reina del baile. Los caballeros deberían competir por su atención o, al menos, pedirle que les firme su tarjeta de baile. Miró la tarjeta. No estaba en blanco, pero bien podría estarlo. Sólo había una firma en ella, y era la de Ezra. Su hermano. La había guiado en el primer baile, y todo el mundo había estado fascinado. Las mamás que se casaban lo estaban, al menos... Miraron a su hermano mayor y su título. Ninguno de ellos tenía ningún uso para ella. Esperaban atrapar a un vizconde astuto para sus hijas. Todas eran tontas. Ezra no era tan fácil de conseguir, y cualquiera con la cabeza s

