- Deben irse ya, se les hace tarde - Ordenó Diego para evadir nuestras miradas y próximas preguntas que deseábamos hacer. Yo constaté la hora en el reloj y en verdad se hacía tarde. - Es verdad, guapa, debemos solicitar el permiso de salida - Añadió Lucía, mientras me tomaba la mano para caminar juntas hacia el salón, miré a Diego nuevamente queriendo entender por qué una persona a la cual recién conoces le causas tanta compasión y es capaz de ayudarte así sin más. La mis nos autorizó el permiso de salida, salimos del salón en busca de Diego, quien esperaba ansioso. - ¿Podrán ir las dos? - Preguntó sorprendido - Sí, amor, vete tranquilo a clase - le respondió Lucía, dándole un apasionado beso, yo solo pude mirarlos con envidia, al sentirme completamente sola. - Perfecto, mi primo vend

