- ¡Hana! – gritaron - ¡Aquí! ¡Está aquí! – se oían pasos apresurados por el barro. Me cogieron de los hombros y me zarandearon. - ¡Hana! ¡Despierta! ¡Dinos algo! – exclamaron - ¡Por favor, Hana! La voz se abrió paso y retumbó en la oscuridad de mi cabeza hasta que logré abrir los ojos. Era como si hubieran envuelto mi cerebro en algodón. Vi una silueta. - ¿Yoongi? – dije aturdida. ¿Por qué tenía tanto frío? Intenté incorporarme y apoyé la espalda. - Soy Jungkook. Menos mal que hicimos caso a Dahyun y lo llamamos. Nos dijo que te había dejado en casa y que ibas a venir. Entonces empezamos a buscarte. Me tapó con mi chaqueta y encima me puso la suya de cuero. ¿Qué hacía yo ahí tirada en el barro? Detrás de Jungkook había otras sombras. Reconocí a Dahyun y Tae. - ¿Estás herida? – dij

