Quince minutos después estaba sentada a la mesa con mi albornoz y con una toalla enrollada en la cabeza. El bistec estaba poco hecho, y aunque normalmente lo prefiero pasado, me lo comí con mucho apetito. Hyeon no pudo esconder su asombro. Además, apenas toqué el queso de oveja, en cuanto le di un bocado, mi estómago se rebeló. Conseguí comerme la mitad. Hyeon no se lo podía creer. Me preguntó qué había pasado con mi mano y se lo expliqué casi todo. Tuve que insistir en que no era grave y no tenía sentido llamar a mi tío por eso. La quise ayudar a lavar los platos pero no me dejó, así que subí a mi cuarto a hacer deberes. No lograba concentrarme, me venía a la cabeza la conversación con Yoongi en el mirador. ¿A qué se refería con que era peligroso? Era cierto que había prometido no hace

