- No te imaginas la decepción que tuve cuando me enteré de que precisamente él era tu novio, o que aparentaba serlo – prosiguió. Sentí un estremecimiento en aumento y me abracé para calmarme. A Yoongi no le habían faltado ocasiones para asesinarme, pero no lo había hecho, sino que me había salvado la vida varias veces. - No es verdad – respondí desamparada. - Si, mi niña, él tenía que cumplir con la misión de su hermano para reponer el honor de la familia, créeme – dijo, y prosiguió con tono despreciativo – Para un lamia nada es más importante que el honor de la familia – rió cuando Yoongi bufó y le mostró los dientes. Incrédula, miré a mi tío. - ¿Tú... tú sabes lo que es? Yoongi respondió por él: - Claro que lo sabe – se inclinó hacia adelante mirando a mi tío - ¿Quién, dime, quién

