TREINTA Y CINCO Echado en un taburete de la barra, Jimmy McNulty miró fijamente los restos de su bebida. El barman estaba cerca, limpiando la barra mientras tarareaba una melodía de despecho. Sin levantar la vista, Jimmy gruñó: "¿Puedes detener eso, por favor?". El barman lo hizo sin hacer comentarios, se dio la vuelta para pulir los espejos en silencio. Jimmy golpeó su vaso en el mostrador. Inmediatamente, el barman sacó otra cerveza del surtidor, la dejó y se llevó el vaso vacío. Jimmy tomó un largo trago, pensamientos oscuros dando vueltas dentro de su cabeza. Ya nada le importaba excepto el recuerdo de lo que había sucedido. Lo repitió una y otra vez en su mente, esperando que de alguna manera pudiera cambiar el resultado. Pero cada vez que lo hacía, siempre saldría igual. Había sid

