Leonardo Smith: Dejé un beso casto en sus labios, varios minutos después, de seguir viendo la película abrazados, y no sé por qué, pero estaba seguro que este podría ser, perfectamente, mi hobby preferido desde ahora. Observé con cautela su rostro, su lindo rostro, las pocas pecas que adornaban su nariz, sus pestañas largas y negras, y sus labios viéndose más rosados e hinchados que nunca. Era muy sencilla, pero resultaba increíblemente hermosa para mí. -Leonardo... Mi mirada se centro en la suya nuevamente. -¿Me abrazas? -Joder... ¿Estás bien? Ella asiente. - Sólo necesito que me abraces. ¿Puedes? -Desde luego. - Dije y me acerqué a ella. Su cuerpo cálido quedó pegado al mío, mientras mis brazos rodeaban su cintura. Le besé en la cima de su cabeza y sentí cómo el corazón le

