Karol Brown: Tomo un poco de aire fresco, antes de entrar nuevamente a la clínica. La verdad, es que me duele demasiado la cabeza y no quisiera lidiar tanto tiempo con mi madre. Ahora no. Porque después de todo, a pesar de todos mis errores. La culpa es suya, sólo suya. Camino por el pasillo un poco más tranquila y entonces un sonido hace que baje la mirada hasta el bolsillo de mi pantalón. El estruendoso teléfono no deja de sonar y mis mejillas se ponen rojas de vergüenza, cuando pasa una enfermera y me abre los ojos como platos. -Lo siento. - Articulo en voz baja y salgo nuevamente hacia afuera. Observo la pantalla y me decepciono un poco cuando no veo el nombre de Leonardo. Aunque ya lo esperaba por supuesto, por lo que le dije y porque se acaba de ir. Suspiro y entonces at

