Savina El último año había sido una montaña rusa de emociones, desafíos y logros. Un año desde que Massimo me pidió matrimonio de nuevo. Tal vez habíamos esperado demasiado tiempo para casarnos, pero no porque estuviéramos planeando una gran boda. No, nuestra boda sería pequeña, íntima, solo con nuestros amigos más cercanos. La verdadera razón de la espera era otra. Yo quería estar lista. Quería recuperarme por completo. Un año atrás, caminar sin ayuda era solo un anhelo lejano. Aunque el bastón había sido un gran avance en mi rehabilitación, seguía sintiendo que no era suficiente. Pero hoy, después de incontables horas de esfuerzo, dolor y determinación, podía caminar por mis propios medios. Y eso era lo que más anhelaba: recorrer ese pasillo hacia él, hacia el hombre que había estado

