••• Hugo ••• Mi labio sangraba pero había de estar tan acostumbrado que ya no dolía. No me quejaba, no siquiera veía con odio a aquél que me golpeaba, sabía que no era su culpa y, muy en el fondo, aquél hombre que me propinaba golpes podía notarsele la incomodidad y la pena al hacerlo ya que no era la primera vez en el día que lo hacía. — Señor — llamó y su mano al instante dejó de golpearme mientras la sacudía tratando de eliminar mi sangre que había en ésas. — Ya le he golpeado donde pidió. — Bien — se limitó a decir mi padre haciendo un ademán con la mano para que todos se retiraran a lo cual rápidamente le hicieron caso. — Hola a ti también — saludé con burla escupiendo la sangre acumulada en mi boca intentando levantarme, sin embargo, una fuerte patada fue dada por su parte

