— ¿Por qué? — preguntó por lo bajo como si verle fuese ver lo más desconsolante que pudiese ver en el mundo — ¿Por qué haces ésto? — masculló Hugo aferrándose a mí como si a mí me estuviese por pasar algo. El otro Hugo en la cima de la escalera al escuchar aquello, simplemente ensanchó aún más su sonrisa y miró con malicia a su hermano para luego posar su atención en mí y acercarse a pasos tan lentos que aumentaban mi ansiedad. — ¿Crees que podamos compartirla a ella también? — rió alzando su mano a mi cabello para tocarlo pero a medio camino el brazo de Hugo se estiró y lo empujó de el pecho evitando que éste me tocara. — No te atrevas a tocarla. — amenazó con su rostro completamente molesto. — tranquilo hermanito — soltó en burla. Estaba tan aturdida, no sabía exactamente lo que

