Mamá me hace dejarla en la floristería luego de salir de la exitosa visita al doctor. Le insistí en que fuese a la casa a descansar, pero rehúsa hacerlo. Ella se ve radiante, así que lo mejor será dejarla disfrutar la gran noticia de que está sana, mientras que yo me dirijo al gimnasio, sé que unas cuantas horas en el ring me ayudará a tomar la mejor decisión. Conduzco unas cuantas calles. Al llegar me dirigió a los vestidores para ponerme ropa más adecuada, hoy tengo mucha energía que liberar. Me pongo unos leggins cortos y un top blanco, cuando ya estoy lista salgo. —Gelena, dichosos los ojos que te ven por aquí. Tenían días si hacerlo - me reclama mi instructor. —Lo sé, pero el trabajo en la empresa va en aumento y tengo un fastidioso compañero nuevo - le digo mientras me pongo los gu

