Un joven muy apuesto, cabello rubio, algo largo para mi gusto, piel bronceada, alto y decentemente fornido, está junto a una chica con cabello cobrizo casi al punto de rojizo, se ve tosca, ruda podría decir, y junto a ella, la chica que han llamado princesa Violeta .
Todos me miran y se puede notar que analizan mi vestimenta de pies a cabeza. Seguramente ya han notado lo diferente que somos. Si algo los hace ver iguales es que, aunque el muchacho se ve rufián, la otra muchacha se ve tosca opuesto a su hermana, los vez se ven elegantes, pero algo antigua .
El con una especie de camisa blanca con una especie de chaqueta encima, y ellas, visten con vestidos similares a los que he visto en el armario de lo que será mi habitación, finos arriba de la cintura, anchos y pomposos de la cintura abajo, con extravagantes peinados.
Yo, por otro lado, visto unos jeans azul desgastado, blusa de tirantes negra, con una chaqueta jean negra, mi cabello despeinado y mis tenis negros con rasgaduras, debe ser lo más atroz que han visto sus elegantes ojos.
─Ella ─.la mira el rey con una sonrisa ─. es Amara Falú ─.su hermana menor.
Las miradas de todos ellos se fijan en mí, por la manera en la que me mira Violeta, juraría que está sufriendo un infarto.
El muchacho no me da tanta importancia, lo cual me agrada, no lo conozco y si me acosa con la mirada, estaría asustada. La que si me observa minuciosamente con odio es la chica ruda. Ella sí me da miedo.
─Él. ─señala al discreto rufián. ─Es Dante. Ella... ─señala a la chica ruda. ─es Ana, y ella es Violeta. ─termina con la princesa.
─Príncipe y princesas, tus hermanos.
Jamás tuve hermanos, siempre estuve yo sola todo el tiempo, yo y mi abuela. No tuve amigos, no tuve familia, no tuve hermanos y ahora, tengo un padre, y tres hermanos que con solo verlos, se nota que les da igual mi presencia, o en el caso de Violeta, me odian .
Pero aun siento que falta algo en esta ecuación, en esta presentación y aunque antes no lo esperaba, ahora solo tengo una pregunta que hacer.
─¿Y mi madre?
Lo que parece ser un sin fin de desaciertos, ya que se miran entre sí, y ahora el rey quien baja la mirada.
─Ella...
─Lamento decepcionarte cenicienta, ella murió ─suelta sin piedad alguna, quien me han presentado como Dante.
Lo que parece enfurecer al rey, ya que se aparta de mí y se acerca al chico, levanta su mano y se detiene justo antes de tocar el rostro de su hijo. Dejando a mi curiosa maldad, por el apodo de cenicienta tan ruin que me ha dado, con una bofetada interrumpida.
¡¿Pero qué rayos pasó?!
Príncipe Dante
Príncipe Dante Lancasther, heredero al trono. Rebelde, curioso, arriesgado, atrevido. Altura, porte, caminar y educación digna de un príncipe, con todos menos con su padre, al cual culpa de la muerte de su madre. (por obligarla a tener hijos en busca de más varones.
─¡vamos padre!, golpea a tu hijo frente a la cenicienta. ─vuelve a soltar déspota, desafiando aún más a su padre, el rey.
No entiendo nada, cómo puede desafiar así a su padre, lo ha tenido toda la vida y ahora está enojado con el. ¿Porque?
Debo admitir que jamás me habría atrevido a desafiar así a mi abuela, aun después de todos sus castigos y privaciones constantes .
El rey me mira, como si esperara de mí algún tipo de aprobación o algo así.
─Su nombre es Amira Falú Lancasther, princesa de Lancasther, al igual que tus otras dos hermanas. ─gira la mirada a uno de los que antes ha llamado "escolta real", el cual se acerca con una reverencia.
─Que todo todo el servicio lo sepa ahora. Como se lo he dicho a mi hijo. Ella es Luna Lancasther, princesa de Lancasther. ─dice con tono firme sin titubear. ─Si alguien pone en duda, si hay algún cotilleo al respecto, deberá responder ante mí.
l hombre al que se le ha otorgado el mensaje, se inclina al rey, luego a los tres hermanos y luego a mi, con la misma educación y delicadeza. Siento que estoy en un sueño y a como van las cosas, a excepción de lo que ha dicho el rufián de Dante, no quiero despertar.
─¿Es por eso, que anunciaste la mascarada mañana por la noche, padre? ─Pregunta Violeta, aún reacia a los nuevos acontecimientos.
─Así es. ─dice cortante. Dando el tema por olvidado.
Hay tanto que quiero saber, pero supongo que debo esperar para hablar solo con el señor rey .
─Te acompaño de regreso ─.dice, una vez más ofreciéndome su brazo.
Nos abren las puertas y ellos se quedan ahí de pie, como si sus pies estuvieran pegados al suelo.
Tanto como nos alejamos, se escucha como reniegan de mi, se ríen mientras murmuran llamándome cenicienta.
─No sera tan fácil como parece, pero deberías otorgarles el beneficio de la duda. Son tus hermanos y aunque apenas los conoces, no son malas personas.
─El muchacho...
─Príncipe. ─me corrige.
─El príncipe, ha sido... Me ha llamado cenicienta.
─El... esta un poco confundido, es todo.
─La otra...
─Princesa Ana...─interrumpe como adivinando que me olvidado su nombre.
─Sí, ella. Se ve ruda, de carácter fuerte. ─añado con delicadeza.
Las comisuras de sus labios se forma una línea curva, disimulando una sonrisa.
─Pues diré que eres una excelente observadora, además de todos los talentos ocultos, que seguramente veré con el tiempo .
─¿Porque mi abuela me me llevo con ella, solo a mi?.
─Dios libre aquel ser, que logre entrometerse en sus enmarañados pensamientos.
─Mi abuela no le agrada, eso se nota, pero ella era mi abuela. ¿La madre de quien es?
Tenia la mirada al suelo para tropezar mientras conversaba con el rey, aquel hombre que dice ser mi padre .