Habían pasado más de quince años desde que llegó con casi nada a la capital, sólo había traído poco más que alguna ropa en su pequeño bolso de viaje, sus cosas personales y las muchas ganas de triunfar y salir adelante. Hoy, Brian Lancaster no sólo había triunfado en toda la regla, si no que había construído un auténtico imperio económico. Poseía empresas de importación y exportación, empresas manufactureras, procesadoras industriales y un buen número más de empresas de inversiones, centros comerciales y hasta en la industria petrolera tenía colocado capital. En pocas palabras, Brian era un hombre rico, muy rico. Considerado uno de los más pudientes del país, billonario y con propiedades en Europa y en el oriente medio. Tenía una gran mansión y también un lujoso apartamento tipo penthous

