Vanessa Thompson. No sé cómo sentirme, pero la calma que se asienta en mi pecho es una buena opción. Miro a los ojos oscuros de Chase, tan profundos y sinceros, brillantes de emoción, mientras me hace una promesa que significa para mí más de lo que él alcanza a creer. Los míos pican, con las ganas de derramar otras lágrimas, esta vez por la gratitud que siento con él. Y de una forma tan especial, tan rara, pero maravillosa, me doy cuenta que no todo está perdido. Que sí es real esa frase que he escuchado tantas veces y que hasta hoy, no tenía sentido para mí: después de una tormenta, siempre verás un arcoíris. Chase llegó a mi vida en el momento justo y no voy a luchar contra eso. —Gracias —susurro, con nuestros rostros muy cerca. El toque suave de sus manos en mis mejillas, se

