Estaba tan ilusionada que no me importo esperar a que el viniera por mí, o que enviara un mensaje o llamara, me ilusione sola y con tan poco (por no decir con nada) Cuando ellos llegan a casa felices por su embarazo y su gran amor, pavoneándose que se iban a casar muy pronto, mientras yo me desmoronaba —Hija, yo no………… —No digas nada madre, es mejor así por favor no quiero escuchar una palabra más, que sean felices, yo me voy y está decidido madre, mañana iré al convento y no pienso regresar hasta sentirme completamente bien —¿Nada te hará cambiar de opinión? ¿no puedes esperar un poco más Ángeles? —¿Qué debo esperar? Ellos están esperando un hijo, yo sobro por todas partes y los odio por amarse, aunque sé que ellos no tienen la culpa, no puedo evitar sentir celos y envidia, me duele

