Los días pasaron y Angeles solo llegaba a dormir, supe que volvió a estudiar algo de psicología infantil, me gustaba que quisiera reanudar su vida, la idea de que algún muchachito de la universidad intentara coquetear con ella era lo que me disgustaba —¿Podemos hablar? —Buen día señor Hancks, claro lo escucho —¿Hasta cuándo va a decirme señor Hancks? Soy tu esposo Angeles —Nominal, somos esposos nominales, por eso debo de mantener la distancia y el respeto, no vaya a ser que su omega se ponga celosa y quiera hacerme algo —¡Tú eres mi omega! —No lo soy, debo comentarle que estoy estudiando una nueva carrera, así que voy a vivir en la universidad —¿Qué? Tú no puedes hacer eso, eres una mujer casada, no te lo permito —Usted no puede retenerme, soy su esposa nominal, nadie más qu

