— Parece que el señor la quiere mucho — comenta Olga un poco tímida. — A veces no todo es lo que parece — digo fría y voy a mi habitación. Marco el número de teléfono de mi padre y contesta al segundo tono. — Cariño, tengo la información que pediste sobre el accidente, cuando me desocupe de la oficina voy y lo hablamos, ¿de acuerdo?. — Está bien, nos vemos más tarde, hay una mujer de Bianco trabajando aquí, no hables delante de ella — digo mirando a través de la ventana. — ¿Como que una mujer de Bianco trabajando en tu casa? — pregunta confundido. — La trajo para ayudarme pero ahora siento que es más para vigilarme, igual eso lo hablamos cuando vengas. — Está bien, nos vemos. Finaliza la llamada y me siento a trabajar en la laptop, no sé cuánto tiempo pasa hasta que tocan a la puer

